Cdmx recupera seis predios en una semana: el despojo ya no paga
Las llaves quebradas yacían en el suelo cuando Elena Torres cruzó el umbral de su casa en Coyoacán tras ocho meses de pleito. No era una escena de película: era el primer día de la semana en que la Fiscalía capitalina devolvió seis inmuebles a sus dueños legítimos, arrancó candados y desalojó a quienes habían apostado todo a la ocupación exprés.
Del 23 al 27 de marzo, 14 diligencias se ejecutaron en ocho alcaldías. Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Iztapalapa, Tláhuac, Venustiano Carranza y Coyoacán vivieron el mismo ritual: camionetas sin logotipos, agentes de la PDI con chalecos grises y, a la postre, el silencio incómodo de quien descubre que la ley todavía puede moverse más rápido que la audacia.
El modus operandi que ya no cuaja
La fórmula era mecánica: cambiar cerraduras por la madrugada, presentar recibos falsos de CFE y esperar a que el verdadero dueño se cansara de papeleos. Lo que nadie cuenta es que la Fiscalía ahora cruza datos catastrales con el padrón de rentas y detecta duplicados en 72 horas. El resultado: seis restituciones, cuatro aseguramientos, tres entregas de menaje y un reenfajillamiento —ese sello de cera que sella la puerta como si fuera una tumba—.
En los predios intervenidos aparecían niños, adultos mayores y hasta perros sin vacunas. La Brigada de Vigilancia Animal se llevó dos pitbull desnutridos en Iztapalapa; el DIF apostó un equipo de trabajo social en Tláhuac porque dentro del departamento había una adolescente embarazada que creía que el «nuevo dueño» era su salvador. La verdadera propietaria, una maestra jubilada, recuperó su escritura y su gata persa en la misma tarde.

La amenaza que se desinfla
Clara Brugada repite que su administración «no negocia con ocupas». La frase suena a slogan, pero detrás hay un hecho duro: en lo que va del año, la Fiscalía ha devuelto 47 predios sin un solo disparo. La cifra habla por sí sola: el negocio del despojo ya no es negocio. Los abogados que prometían «titularidad exprés» por 30 mil pesos ahora cancelan citas; los grupos que se repartían casas en la zona centro ven cómo los sellos de custodia les atraviesan la puerta como una bala de goma.
La próxima semana habrá nuevos operativos. La lista ya tiene 21 direcciones y los nombres de los presuntos ocupas. Elena Torres, mientras tanto, volvió a poner cortinas en sus ventanas. «No voy a cambiar la cerradura otra vez —dice—. Ahora pongo cámaras y listo.» El mensaje es claro: la nebulosa de la impunidad se disipa cuando el Estado decide moverse tan rápido como los sinvergüenzas.
