Cena, deslealtades y curules: el embrollo político que sacude la campaña presidencial
En un giro inesperado que ha sacudido los cimientos de la política colombiana, una cena aparentemente inocente entre el senador Óscar Benavides y el candidato presidencial Roy Barreras ha desencadenado una tormenta de acusaciones, desmentidos y redefiniciones de alianzas. La disputa, que comenzó con interpretaciones erróneas en redes sociales, expone las intrigas y los cálculos políticos que preceden a las elecciones de 2026, poniendo en entredicho la lealtad y las estrategias de los aspirantes a la presidencia.
La invitación que encendió la polémica
La invitación de Barreras a Benavides para un “conversatorio” en su residencia, bautizado como “Cenando con Roy Barreras”, generó inicialmente expectativas sobre un posible respaldo del senador afrodescendiente a su candidatura. Sin embargo, la circulación de mensajes en redes sociales, interpretados como un apoyo tácito a Barreras, provocó una oleada de críticas por parte de activistas y figuras progresistas, quienes cuestionaron la supuesta afinidad entre ambos políticos. La usuaria Daniela Montoya fue quien encendió la chispa al señalar, con dureza, una presunta “afinidad colonizada” por parte de Benavides hacia Barreras, apuntando también a Levy Rincón y Laura Camila Vargas.

Barreras se desvincula: “no estoy políticamente con él”
Ante la creciente controversia, Roy Barreras se vio obligado a desmentir rápidamente cualquier tipo de respaldo por parte de Benavides. A través de su cuenta de X, el candidato presidencial aclaró: “El magnífico líder afro Óscar Benavides, que derrotó inteligentemente a Polo Polo, NO está políticamente conmigo. Nunca lo ha estado. Está con Iván Cepeda, claramente”. Barreras, en un intento por mitigar el daño político, justificó la invitación como una muestra de respeto y una oportunidad para el diálogo, aunque reconoció que, ante las malas interpretaciones, había decidido cancelar la cena.

La declaración de benavides: “mi compromiso es con cepeda”
La respuesta de Benavides no tardó en llegar. Desde su propia cuenta de X, el senador afro fue contundente: “Lo digo con claridad: siempre he estado y estoy con @IvanCepedaCast a la presidencia. Lo hago por convicción y con firmeza”. Su respaldo a Iván Cepeda, rival directo de Barreras en la contienda, subraya la complejidad de las alianzas políticas en el panorama colombiano y la importancia de la curul afro para visibilizar los intereses de las comunidades marginadas.
Más allá de la polémica: la defensa de una curul y un derecho
Benavides, en una entrevista concedida al programa Nos Cogió la Noche Noticias, explicó que su participación en el evento, a pesar de la controversia, responde a su rol como representante de las comunidades afrocolombianas en el Senado. “Soy hijo del Pacífico, soy afro y tengo todo el derecho de participar por la curul de comunidades negras, que es una circunscripción nacional”, enfatizó, destacando la importancia de su voz en el debate legislativo y en la consulta previa sobre inversiones en territorios olvidados. Su proyecto de ley bandera, que busca destinar el 5% del presupuesto nacional a la construcción de acueductos y alcantarillados, es una muestra de su compromiso con el acceso a derechos básicos.
Un voto de confianza en el “gobierno del cambio”
El senador afro también destacó los avances logrados durante la administración de Gustavo Petro en los territorios históricamente excluidos, incluyendo inversiones en infraestructura, proyectos productivos y acceso a la educación superior. “Hoy en día tenemos una inversión que nos va a permitir en dos años tener el tan anhelado acueducto en nuestro territorio”, afirmó, reafirmando su compromiso con la continuidad de las políticas del “gobierno del cambio”. El caso de Benavides pone de relieve la importancia de las curules de negritudes para representar los intereses de las comunidades marginadas y consolidar un proyecto de país que priorice la inclusión y la justicia territorial.
En definitiva, la cena que nunca fue ha revelado una intrincada red de alianzas y deslealtades en plena campaña presidencial, dejando claro que, en la política, la palabra “conversación” a menudo esconde una batalla por el poder. La lección es clara: para las comunidades afrocolombianas, el agua y la dignidad territorial son más que una promesa de campaña; son un derecho inalienable que exigen ser defendido con firmeza.