Censura y memoria: el pp y vox desentierran el pasado republicano en el debate de la ley de bibliotecas

El Congreso se convirtió hoy en un campo de batalla ideológico, donde el PP y Vox han recurrido a una estrategia de ‘memoria manipuladora’ para desviar la atención de sus propios errores históricos y atacar al PSOE. La quema de libros durante la Guerra Civil, un hecho reprobable en todas sus manifestaciones, se ha convertido en el foco de un debate cargado de tintes partidistas y revisionismos peligrosos.

Una sombra sobre el presente: el conflicto por la memoria

La tensa sesión parlamentaria ha evidenciado una profunda fractura en la interpretación del pasado. Mientras el PSOE ha denunciado la censura y el intento de borrar la memoria de las víctimas de la represión, el PP y Vox han insistido en la necesidad de “no ignorar” los crímenes cometidos por socialistas y comunistas durante la República y la Guerra Civil. José Ramírez del Río, diputado de Vox, calificó las acciones como una “catarata de crímenes”, invocando la destrucción de bibliotecas episcopales y el asesinato de bibliotecarios, un relato que el PP, a través de Manuel Cobo, ha tachado de “memoria manipuladora”.

Cobo, con un tono mordaz, ha recordado la devastación de la Biblioteca de los Jesuitas, con sus incunables de Quevedo, Lope de Vega y Calderón de la Barca, así como la destrucción de librerías perpetrada por ETA y el asesinato de sus propietarios. Un relato que, para Cobo, trasciende la simple quema de libros, llegando a la condena de “asesinar a los autores”, un argumento escalofriante que remarcaba la gravedad del asunto.

El debate no se ha limitado a la Guerra Civil. La propia quema de libros en la década de 1980, incluyendo la Biblioteca de los Jesuitas, y la destrucción de la librería de Vallejo durante el franquismo, también han sido objeto de reproches por parte del PP. La realidad es que, en lugar de abordar la cuestión con rigor, el PP y Vox han optado por una estrategia de denigración y acusación cruzada, relegando la memoria de las víctimas a un segundo plano.

La respuesta del psoe: un reconocimiento con cautela

La respuesta del psoe: un reconocimiento con cautela

Marc Lamuà, representante del PSOE, ha respondido a las acusaciones con una crítica contundente, señalando la “falta de problemas” del PP en condenar la quema de libros, pero su “problema” reside en su dependencia de la extrema derecha. La respuesta del socialista ha sido un llamado a “no reconocer a las personas que quieren volver a encender el fuego”, un mensaje que refleja la preocupación por la creciente amenaza del extremismo.

Otros parlamentarios han profundizado en la denuncia de la persecución de la cultura y la lengua durante el franquismo, incluyendo la censura contra el euskera y el catalán. La diputada de Compromís, Àgueda Micó, ha alertado sobre el “mayor riesgo” en la actualidad: la “persecución a la cultura”, disfrazada de “gestión” y “neutralidad”, pero con la clara intención de silenciar voces disidentes. Javier Sánchez Serna (Podemos) ha lanzado un “Viva la República”, un gesto simbólico que ha resonado en el hemiciclo.

La discusión no se ha detenido en el pasado. La defensa de la proposición no de ley ha puesto de manifiesto la preocupación por la instrumentalización de la memoria, con la denuncia de la “brecha de género” en la reparación de las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer. La diputada de ERC, Etna Strems, ha exigido “reconocimiento, verdad y reparación” para las mujeres que fueron encarceladas en este centro, criticando la falta de medidas estructurales y la dependencia de “declaraciones simbólicas”. Maribel Vaquero (PNV) ha insistido en la importancia de visibilizar la represión contra las mujeres, a menudo calificada de “difícil de documentar” por su naturaleza privada.

En definitiva, el debate en el Congreso ha revelado una profunda polarización sobre la interpretación del pasado, con el PP y Vox recurriendo a estrategias de censura y revisionismo, mientras que el PSOE ha defendido la necesidad de preservar la memoria histórica. No basta con el reconocimiento simbólico; se exige justicia y reparación para las víctimas de la represión.