Ceuta: descubren un narcotúnel más sofisticado que el de la guardia civil
Debajo del polígono del Tarajal, a metros escasos de la frontera con Marruecos, la tierra esconde más secretos de los que cualquier mapa oficial reconocería. La Policía Nacional acaba de confirmar que el narcotúnel hallado este sábado en ceuta no es una obra improvisada: es una infraestructura de ingeniería criminal que supera en complejidad al descubierto hace apenas un año por la Guardia Civil en una nave contigua. El crimen organizado no descansa. Y tampoco improvisa.
Una obra de ingeniería que incomoda por su precisión
La Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional lleva horas inspeccionando la nave industrial que, según fuentes próximas a la investigación, servía como punto de entrada masiva de drogas procedentes de Marruecos. Lo que han encontrado va más allá de un simple túnel. El conducto es más amplio que su predecesor y, lo que resulta más revelador, incorpora sistemas mecánicos para mover mercancía sin necesidad de que ninguna persona cruce físicamente. Nadie entra. Solo entra la droga.
Eso marca una diferencia operativa enorme. El narcotúnel anterior, el que la Guardia Civil desmanteló hace doce meses a pocos metros de este mismo punto, requería el tránsito humano. Este no. Es, en la jerga del crimen organizado, un salto cualitativo: menos exposición, menos riesgo de detención, mayor volumen de tráfico posible. Alguien invirtió tiempo, dinero y conocimiento técnico en esto.

Dos naves selladas y la pregunta que no tiene respuesta todavía
La Policía ha precintado dos naves contiguas mientras intenta determinar si el sistema se extiende hacia una tercera. No es un detalle menor. Si la red subterránea conecta más inmuebles, estaríamos ante una infraestructura de distribución con una escala que redefine lo que hasta ahora se conocía del narcotráfico en el Estrecho.
El hallazgo no fue casual. Llegó como consecuencia directa de una operación coordinada que el viernes sacudió simultáneamente puntos de Andalucía, Galicia y ceuta, orientada a desarticular redes de tráfico de hachís con destino a España y Francia. Ese tipo de operaciones en abanico suelen destapar hilos que los investigadores ni siquiera esperaban encontrar. Este túnel era uno de ellos.
El tarajal como epicentro de una frontera porosa
El polígono del Tarajal lleva años siendo un punto de tensión geopolítica y logística. Su posición, pegada a la valla fronteriza, lo convierte en territorio de oportunidad para quienes mueven mercancía ilegal. Que en el mismo enclave se hayan localizado dos narcotúneles en doce meses no es una coincidencia: es un patrón. Y los patrones, en inteligencia policial, valen más que cualquier decomiso puntual.
Lo que este descubrimiento revela, más allá del operativo concreto, es la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales que operan en el Estrecho. Cada desmantelamiento no las destruye. Las obliga a innovar. Y esta vez, la innovación tenía forma de maquinaria subterránea capaz de mover hachís a granel sin dejar rastro humano. La Policía ha encontrado el túnel. Ahora toca encontrar a quienes lo construyeron.
