Chile desbloquea 77 millones que había escondido de sus policías

La ministra Trinidad Steinert salió ayer del edificio de Dipres con la cara roja del que se atraganta con su propio discurso: el Gobierno acaba de devolver los 77,6 millones de dólares que, hace apenas días, había decidido quitarle a las fuerzas de orden. El golpe de timón llega cuando los homicidios ya rozaban niveles de 2008 y los narcos compran en efectivo blindados que luego regalan a los pacos.

La cuenta regresiva que nadie pidió

El plan original era demoledor: 55,6 millones menos para Carabineros, 17,4 millones de vacío en Investigaciones y 5,4 millones arrancados de los programas Calles Sin Violencia y Contra el Crimen Organizado. La excusa: un recorte del 3 % a todo el aparato del Estado. La realidad: una señal de alarma para los barrios donde ya no se paga protección, se paga para que no te maten.

Steinert lo defendió como «una propuesta», pero el Congreso empezó a oler la pólvora. Expertos en seguridad hablaban de «incoherencia institucional» mientras las comisarías pedían colchones nuevos para los detenidos y las radios policiales se apagaban por falta de repuestos. La frase que circulaba en los pasillos de Dipres era brutal: «Si esto es emergencia nacional, ¿por qué le quitamos balas al enfermo?»

El retroceso que no salva la cara

El retroceso que no salva la cara

El presidente Boric, que ya suma 18 meses de promesas de mano dura, habría ordenado la rectificación final. Steinert lo confirmó con la voz entrecortada: «La seguridad no se va a rebajar». Prometió, además, «inyección de recursos frescos» —ese oxímoron presupuestario que significa que ahora sí, pero no se sabe de dónde saldrá— para comprar chalecos antibalas, drones y software de interceptación que llevan meses en lista de espera.

Lo que nadie cuenta es que el daño ya está hecho. Los fondos se iban a aplicar desde julio y los planes de despliegue para el segundo semestre ya fueron recortados. En La Pintana, donde el crimen organizado cobra peaje por entrada y salida de viviendas, los vecinos escucharon la noticia y soltaron una carcajada seca: «Ahora que nos devuelvan a los muertos».

El negocio que crece bajo la mesa

Mientras el Gobierno aprende a sumar y a restar, el narcotráfico ya hizo sus deberes. Según datos de la Fiscalía, en 2023 el lavado de activos creció un 34 % y 76 funcionarios públicos fueron formalizados por vínculos con el crimen. El país que logró, en 2022, quebrar la curva de homicidios ahora ve cómo esa línea vuelve a escalar, como si la violencia tuviera memoria y reclamara lo que le fue arrebatado.

En los últimos días, Carabineros decomisó 1.300 kilos de cocaína en Valparaíso y descubrió un laboratorio con capacidad para producir 200 kilos de pasta base al mes. La operación costó 400 mil dólares en recursos que, justamente, formaban parte del paquete que Steinert ahora promete repatriar. La ironía es tan grande que hasta los perros antidroga parecen sonreír.

chile acaba de vivir una lección de administración pública: recortar la seguridad en medio de una emergencia es como apagar el ventilador para ahorrar luz mientras el edificio arde. El fuego, claro, sigue prendido.