Ciadi da un golpe en la mesa: cdmx gana batalla millonaria contra fondos de ee.uu.

México se quedó con el dinero y con la razón. El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) despidió con la puerta en las narices a dos fondos estadounidenses que exigían 2 100 millones de dólares por un sueño de taxímetros digitales que nunca despegó.

La sentencia, que cayó el 26 de marzo y se hizo pública cuatro días después, no solo absuelve a la Ciudad de México de cualquier acto de expropiación. También le endosa la factura del arbitraje a las demandantes, Espíritu Santo Holdings y L1bre Holding, que ahora deberán pagar por el fracaso que ellas mismas orquestaron.

El proyecto que se desinfló solo

Entre 2016 y 2018, ambas sociedades promovieron en la capital un sistema de taxímetros con banda ancha y GPS que, según su versión, fue saboteado por la burocracia local. El tribunal revisó 1 800 páginas de contratos, correos internos y auditorías. Concluyó que nadie les robó la tecnología: simplemente, no supieron venderla.

El fallo es demoledor: “No existen pruebas de que México haya destruido la inversión de las demandantes”. La frase, corta y sin ambages, se repite tres veces en los 87 párrafos del laudo. Cada repetición suena como una palmada en la espalda al erario mexicano y un cachetazo a los abogados de Miami que diseñaron la demanda.

El mensaje que llega a todos los fondos buitre

El mensaje que llega a todos los fondos buitre

Con esta victoria, la Secretaría de Economía suma su tercer triunfo contundente en el CIADI en lo que va del sexenio. El precedente sirve: si vienes a México a especular con cláusulas oscuras del TLCAN, lleva un buen maletín… para llevarte los papeles de tu derrota.

La partida no termina aquí. El castigo económico a las demandantes incluye no solo los costos judiciales, sino también la humillación pública de ver desestimadas una por una las 14 pruebas estrella que presentaron. Ni siquiera el testigo experto que trajeron de Londres logró convencer a los tres árbitros.

En las oficinas de la Secretaría de Economía ya hay quien habla de “vacuna contra el chantaje”. No es retórica: desde el litigio de Resuelta hasta este caso, el equipo jurídico ha rehecho su estrategia. Ahora contrata investigadores privados que rastrean la vida financiera de los demandantes antes de sentarse a la mesa. Saben que la batalla se gana antes de que el primer informe llegue al tribunal.

El mensaje es claro: si tu modelo de negocio se sostiene con la amenaza de un arbitraje, mejor busca otro país. México ya no paga por miedo; cobra por victoria.