Clérigos en la mira: el arzobispo de lima frena la injerencia eclesiástica en la elección

La Iglesia en Perú ha levantado una cortina de humo sobre el debate electoral. En medio de una campaña preelectoral cargada de tensión, el cardenal Carlos Castillo ha advertido contundentemente a los sacerdotes sobre la prohibición de involucrarse en política, una norma que, según él, está siendo ignorada.

El canon que limita la voz de la iglesia

La advertencia del arzobispo de Lima llega en un momento delicado, a menos de un mes del lanzamiento del podcast “La Sustancia”, conducido por el controvertido padre Omar Sánchez, quien ya ha entrevistado a Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular. El canon 287, piedra angular de la prohibición, establece que los clérigos no deben participar activamente en la política ni en la dirección de asociaciones sindicales, a menos que la autoridad eclesiástica lo considere necesario para defender los derechos de la Iglesia o promover el bien común. Castillo fue claro: ni él, ni ningún otro sacerdote, tiene la potestad de influir en el voto de los fieles.

“No tenemos derecho ninguno de los sacerdotes ni el obispo a decirles: voten por este o por el otro, o prefieran a esto a otro”, sentenció Castillo en su programa matutino, dejando claro que la decisión de voto es un asunto personal.

¿Silencio forzado o cambio de estrategia? el caso del podcast y la suspensión de misas

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Pero hay un detalle que añade complejidad a la situación. La participación del padre Omar en “La Sustancia” ha generado fuertes críticas, especialmente recordando su apoyo público a Keiko Fujimori en la segunda vuelta de 2021. La Iglesia, a través de su máximo representante en Lima, parece estar intentando frenar esta deriva. El Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP) ha suspendido la transmisión de las misas dominicales del cardenal Castillo, alegando cambios internos y una descentralización de la señal. Una explicación que, a muchos, les suena a cortina de humo.

Lo que nadie cuenta es que las homilías del cardenal Castillo alcanzaban hasta 5 puntos de rating en la señal nacional, un dato que demuestra el impacto mediático de sus mensajes. Ahora, las misas podrán seguirse únicamente a través del canal de YouTube del Arzobispado, dejando en evidencia la pérdida de visibilidad y el posible intento de controlar la narrativa.

La decisión, aunque justificada oficialmente por el IRTP, ha suscitado sospechas sobre una posible presión para silenciar la voz del cardenal, especialmente en un contexto electoral tan polarizado. La Iglesia, tradicionalmente influyente en la opinión pública peruana, parece estar buscando un nuevo equilibrio entre su rol espiritual y su neutralidad política.

Un mensaje claro: la fe y la política, dos esferas separadas

Un mensaje claro: la fe y la política, dos esferas separadas

Castillo concluyó su homilía con una bendición, subrayando que no existe un candidato católico ni de la Iglesia al que los fieles deban apoyar. La Iglesia, según su visión, debe centrarse en la predicación de valores humanos y en la promoción de los principios de Jesús, dejando la elección política en manos de cada ciudadano. El mensaje es claro: la fe y la política deben permanecer en esferas separadas, evitando cualquier tipo de injerencia que pueda comprometer la integridad de la Iglesia y la libertad de los fieles.

La postura del arzobispo de Lima, aunque tardía, marca un punto de inflexión en la relación entre la Iglesia y la política peruana. El tiempo dirá si esta advertencia será suficiente para frenar la participación de algunos clérigos en la campaña electoral y evitar una mayor polarización del debate público.