Cnio: explosión de sospechas en la investigación de corrupción
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) se encuentra en el epicentro de una tormenta judicial. La Policía Judicial ha sellado varios almacenes internos, desencadenando una investigación por presunta corrupción en la adjudicación de contratos públicos que, según las primeras estimaciones, supera los 20 millones de euros. La sombra de la sospecha se cierne sobre la institución, que ya arrastraba una crisis de reputación.
El ex-cargo que desató la tormenta
La investigación, que se inició en junio de 2025 tras una denuncia de un ex alto cargo, ha cobrado fuerza con las acusaciones del exgerente José Manuel Bernabé. El foco principal de la investigación recae sobre Juan Arroyo, director del CNIO durante dos décadas, señalado como el arquitecto principal de una presunta trama de desvío de fondos a través de sociedades pantalla. La denuncia original, ampliada con nueva documentación, revela prácticas irregulares como el fraccionamiento y la inflación de contratos, servicios facturados sin prestación real y la contratación de empleados sin funciones definidas.
11,9 millones de euros, esa es la cantidad estimada que un entramado empresarial habría recibido en contratos sospechosos. A esto se suman 9,2 millones vinculados a sociedades con conexiones ucranianas, elevando la cifra total bajo investigación hasta, posiblemente, 25 millones de euros a lo largo de 18 años. La magnitud de las operaciones ha sorprendido a las autoridades.
Los almacenes de la planta -4 y la quinta, donde se hallaba la maquinaria y los materiales asociados a las licitaciones, han sido custodiados por la Policía Judicial. El acceso está estrictamente prohibido a todo el personal, bajo la amenaza de sanciones penales individuales. La dirección del CNIO ha instado a sus empleados a preservar la integridad de las pruebas, un mensaje claro en un momento de máxima tensión.
El Ministerio de Ciencia ha reiterado su colaboración con la justicia, con la ministra Diana Morant prometiendo una respuesta contundente para aquellos que hayan malversado fondos destinados a la investigación contra el cáncer. La renovación en la cúpula directiva del CNIO, precedida por la destitución de dos gerentes por casos de corrupción y presunto acoso sexual, busca precisamente reforzar la transparencia institucional, aunque la reciente auditoría del Tribunal de Cuentas a los ejercicios de 2022, 2023 y 2024 revela que aún hay mucho por hacer.
Blasco, actual directora del CNIO, niega las acusaciones y responsabiliza al exgerente de la gestión que ha desembocado en esta situación. Pero la investigación sigue su curso, con el análisis de los materiales precintados y la posibilidad de nuevas actuaciones sobre las pruebas intervenidas. La incertidumbre planea sobre el futuro del CNIO, un centro vital para la investigación oncológica en España, y la credibilidad de sus proyectos se ve seriamente comprometida. La trama, tras desvelarse, deja al descubierto una preocupante falta de control interno que ha permitido, durante años, el desvío de recursos destinados a combatir una de las enfermedades más devastadoras.
Un legado de dudas
La complejidad de la investigación, con múltiples empresas y contratos entrelazados, dificulta la tarea de las autoridades, pero la determinación de esclarecer los hechos es palpable. Mientras tanto, la comunidad científica observa con preocupación cómo la crisis del CNIO pone en duda la integridad de la investigación oncológica española y amenaza con desviar recursos y atención de la lucha contra el cáncer.