Colombia blinda a los hijos de los 69 héroes del hércules: casas y carreras pagadas

La medianía del país todavía tenía la nariz pegada al celular cuando el ministro Pedro Sánchez firmó la orden: viviendas sin cuota inicial y carreras universitarias a costo cero para cada hijo de los 69 uniformados que se estrellaron el viernes en la selva de Puerto Leguízamo.

El anuncio cayó el sábado 28 de marzo, apenas 24 horas después de que el Hérciles C-130 se perdiera en la niebla del Putumayo. La cifra habla por sí sola: 13 billones de pesos para que la tragedia no se repita y 69 familias que nunca más pagarán renta ni matrícula.

La caja de honor que calla a los buitres

Lo que nadie cuenta es que empezaron a circular WhatsApp pidiendo 2 millones por “acelerar” la identificación forense. El ministro lo advirtió sin anestesia: “Eso es falso. Cada trámite, cada féretro, cada lágrima la paga el Estado”. La Caja de Honor del Ministerio abrió paso a las gobernaciones y alcaldías; ahora hay constructores privados que ofrecen ladrillo sin rédito. El mensaje es claro: la dignidad no se negocia.

Pero hay un detalle que nadie firma: la modernización de la Fuerza Pública incluye 5,8 billones para el Ejército, 3,4 para la Armada y 1,3 para que la Fuerza Aérea deje de volar aparatos con 50 primaveras. El luto, aquí, tiene motor nuevo.

El negocio que se cayó con el avión

El negocio que se cayó con el avión

En los corredores de la Dirección de Planeación cuentan que el Conpes 4013 llevaba ocho meses empantanado en análisis de riesgo. El accidente lo sacó del cajón: en 48 horas pasó de carpeta a realidad. Ahora la Policía recibirá 2,3 billones para que el próximo vuelo de tropas no dependa de un solo radar analogado.

La ironía duele: el mismo día que se anunció la inversión récord, en Puerto Leguízamo todavían encontraban fragmentos del ala entre el guayacán. La selva se quedó con los cuerpos; el Estado, con la factura.

La lección es brutal: la deuda con quienes visten de verde se paga antes o después. Colombia eligió el “antes” y le puso precio: 13 billones, 69 viviendas y un montón de carreras universitarias que empezarán en agosto. El resto es silencio de hélices rotas.