Colombia pone precio al diésel cada semana y el fepc respira

El martes 14 de abril el ACPM subirá o bajará. No es rumor: es la primera página de un decreto que el Ministerio de Minas y el de Hacienda ya tienen listo y que empieza a contar desde esta semana. El mecanismo es brutalmente simple: cada martes se promedia lo que costó el diésel en el mercado internacional los siete días anteriores y ese número fija el ingreso al productor nacional. El lunes se enteran los gremios. El martes, el país.

La jugada apunta al Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (FEPC), esa caja que se vacía cada vez que el petróleo se dispara y que, en silencio, ha absorbido más de 12 billones de pesos desde 2022. Edwin Palma, ministro de Minas, lo dijo sin anestesia: “Esta fórmula le pone un candado al fondo y le devuelve la llave al mercado”. Traducción: el Estado ya no pagará la diferencia cuando el diésel interno esté por debajo del precio internacional; el tope será la paridad de importación y el piso, la paridad de exportación. Nada más.

El ajuste que nadie pidió pero todos anticipaban

El proyecto llega cuando el barril de crudo WTI ronda los 65 dólares y el tipo de cambio se ha comido el colchón cambiario. Las estaciones de servicio llevan semanas vendiendo el galón de ACPM a precio de ganga: 8.500 pesos en promedio, 1.200 por debajo de lo que cuesta importarlo. Esa brecha, multiplicada por los 180 millones de galones que consume el país al mes, explica por qué el FEPC ya huele a quemado.

El borrador de decreto —al que accedió este diario— establece que el ajuste semanal se publicará en la página del Ministerio de Minas cada lunes a las 6:00 p.m. y entrará en vigor al día siguiente a las cero horas. No habrá reuniones de gremios ni mesas de concertación. La fórmula es fría: promedio de los precios diarios del diésel en el Gulf Coast más flete más seguro más margen de comercialización. El margen, por ahora, se mantiene congelado en 480 pesos por galón.

Quién gana, quién pierde

Quién gana, quién pierde

El sector transportador de carga, que consume el 70 % del ACPM nacional, teme que la volatilidad se traslade directamente a sus tarifas. “Nos convertimos en bolsa de valores: cada semana habrá un precio diferente y los contratos de transporte no contemplan esa variación”, advierte Luis Carlos Zapata, presidente de la Asociación Colombiana de Transportadores (ACOLTRANS). El gremio ya pidió una mesa técnica para negociar un mecanismo de “cobertura de corto plazo” que amortigüe los saltos.

Del otro lado, las compañías de servicios públicos respiran. El ACPM es el insumo clave para las plantas térmicas que suplían el hueco dejado por la sequía hidroeléctrica. Con la nueva metodología, ISA, Celsia y Emgesa podrán prever con una semana de antelación cuánto les costará generar electricidad y, por tanto, cuánto le podrán cobrar al usuario final sin que la CREG les ponga el cascabel.

El único sector que celebra sin tapujos es el diplomático. Los 22.000 vehículos de placas verdes —desde los SUV de las embajadas hasta los buses del Sistema de Naciones Unidas— dejarán de surtirse en Estación de Policía y Bomberos a precio subsidiado. A partir de abril comprarán al mismo valor que el resto de colombianos. El ahorro fiscal: 320.000 millones de pesos al año, según cálculos de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN).

El fondo que ya no será colchón

El fondo que ya no será colchón

El FEPC nació en 2007 para suavizar los vaivenes del petróleo. La idea era simple: cuando el crudo subiera, el fondo pagaba la diferencia para que el galón no se disparara; cuando bajaba, el Tesoro reponía la plata. El problema es que desde 2019 el crudo solo sube y el fondo solo da. Hoy tiene un agujero de 4,2 billones de pesos que se financia con tes y más tes. El nuevo decreto ciere esa llave: el fondo solo intervendrá si el precio internacional se dispara más del 20 % en una semana y la diferencia supera los 500 pesos por galón. Caso contrario, el mercado se lo traga.

La medida entra en vigor el mismo día en que el Congreso debate la reforma tributaria que busca subirle 2 billones de pesos al déficit fiscal. Palma lo sabe y, por eso, evita hablar de subsidio: “No es un recorte; es una racionalización”. La frase suena a eufemismo, pero la cifra habla por sí sola: con el nuevo mecanismo, el Ministerio de Hacienda dejará de erogar 1,4 billones de pesos en 2026. Es decir, casi el 70 % del hueco que deja la reforma.

El próximo lingo, mientras el país prepare el almuerzo, el Ministerio de Minas subirá a su web un número frío: 9.140 pesos por galón de ACPM, por ejemplo. Al día siguiente, las estaciones ajustarán los surtidores y los transportadores revisarán sus hojas de ruta. Nadie habrá abierto el debate público; nadie habrá pedido permiso. Es la nueva gramática del combustible en colombia: una semana sí, una semana no. Y el FEPC, por fin, dejará de ser el cajero automático del Estado.