Colombia revive el último intento de paz con la cneb: diálogo en tumaco tras el asesinato de rondón

El 12 y 13 de abril el monte de Inda Zabaleta, un caserío que solo aparece en mapas militares y en la memoria de los cultivadores de coca, volverá a ser escenario de un ejercicio de fe: la mesa de diálogo entre el Gobierno colombiano y la Coordinadora Nacional Ejercito Bolivariano, la disidencia que aún sueña con firmar la paz antes de que la guerra se la trague entera.

La cita llega tras 20 días de pánico. El 15 de marzo alguien le disparó a Alexander Rondón, lugarteniente de la Cneb y hombre que llevaba la voz cantante en la mesa, cuando bajaba de una lancha en Puerto Guzmán, Putumayo. El crimen tiró al piso el sexto ciclo de conversaciones y encendió las alarmas de la Misión de la ONU. Petro convocó a una reunión exprés en Bogotá, Armando Novoa cruzó la ciudad con custodia y Andrés Guerrero, el nuevo delegado de la guerrilla, exigió garantías que ni el Estado parece dar todavía.

La zut de putumayo, el hueso duro del acuerdo

El documento que ambos firmaron la noche del 27 de marzo habla de “espíritu constructivo”, pero el trámite es puro realismo. La Cneb quiere entrar a la Zona de Ubicación Temporal antes de que termine abril; el Gobierno responde que aún falta dragar, cercar y electrificar 480 hectáreas en el Valle del Guamuez. La comisión mixta inspeccionará el terreno el 8 de abril; si el barro lo permite, el primer contingente de 120 guerrilleros llegaría la semana siguiente. La contrapartida: que alias Araña, el comandero que Washington pide en extradición, se quede en la carcel de La Picota mientras Petro decide si lo salva del avión o lo entrega.

La laguna de Chimbuza, en Roberto Payán, será el otro escenario caliente. Allí la Cneb y la Dirección de Sustitución medirán el avance en la erradicación voluntaria de coca. La meta oficial es 1.200 hectáreas arrancadas antes de junio; la meta de los campesinos, que les paguen los 3,7 millones de pesos por hectárea que les prometieron hace año y medio. El 11 de abril, observadores de la Unión Europea y de Noruega contarán plantas y enterrarán sus informes en una carpeta que ya pesa más de 400 páginas de buenas intenciones.

Mendoza ausente y la guerra interna que nadie controla

Mendoza ausente y la guerra interna que nadie controla

Lo que no aparece en el acta es la ausencia de Walter Mendoza, jefe máximo de la Cneb, quien se excusó por “problemas de seguridad” y envió a Guerrero como su hombre de confianza. En Tumaco saben que tras Rondón quedaron tres frentes divididos: el que quiere firmar, el que quiere seguir traficando y el que ya negocia con el Clan del Golfo. La inteligencia militar registra 37 combates internos desde enero; la mayoría por rutas de salida al Pacífico que facturan 2,5 millones de dólares al mes.

El Gobierno, mientras tanto, apuesta a que el proceso no se rompa antes de las elecciones regionales de octubre. Petro necesita mostrar un cerco a la violencia en el sur; la Cneb necesita tiempo para mantener unida una organización que ya no sabe si es ejército, empresa o simple banda. El 12 de abril, cuando los delegados se sienten otra vez bajo la enramada de Inda Zabaleta, el país comprobará si la paz es un ejercicio de voluntad o solo un paréntesis entre dos tiroteos.