Colombia se apunta 3,8 puntos más de ocupación en semana santa 2026, pero la fiesta aún está lejos de 2022
La Semana Santa 2026 llegará con una tibia alegría para los hoteleros: 58,9 % de ocupación nacional, 3,8 puntos arriba del 2025, pero todavía a tres escalones del 61,42 % que se respiraba en 2022. La frase que circula en los pasillos de Cotelco suena a mantra: “crecemos, sí, pero no lo suficiente”.
El quindío rompe el molde con un 12,4 % extra de habitaciones llenas
Mientras Bogotá se aferra a un discreto 48 % y Antioquia se consuela con 60,2 %, el eje cafetero despunta con cifras de bailoteo: Quindío, Cauca y San Andrés firman saltos de dos dígitos. La tasa nacional sube, pero la desigualdad regional se agranda: Tolima y Alto Magdalena ya festejan un 86 % de reservas, Atlántico se despega del 37,5 % al 45,6 %, y ciudades como Cali o Medellín se mueven con timidez de décima de punto.
La directora de la Oficina de Turismo de Bogotá, Ángela Garzón, repite el guion de siempre: 320.000 visitantes, 323.600 millones de pesos en juego, 14 % de extranjeros. Lo que no dice es que el turismo nacional bajará 1 %. La capital se llena de cultura y gastronomía, pero los colombianos parecen emigrar a pueblos de Semana Santa con procesiones de alfombra y flor.

Medellín apuesta a dólares frescos: 56.000 pasajeros internacionales y 41,2 millones de verde
En el aeropuerto José María Córdova ya cuentan las maletas. La secretaria Ana María López Acosta suelta la cifra que le piden: entre 62 % y 65 % de ocupación hotelera, 934.000 viajeros por carretera y un gasto turístico 17,3 % superior al del año pasado. El Poblado, Laureles y La Candelaria serán los barrios que más saquen la cabeza.
Pero el dato que nadie firma con tinta es el fantasma de 2022. Ese año, la ocupación nacional rozó el 61,42 %. Hoy, con mejores vuelos, más conectividad y campañas de promoción que saturan Instagram, el sector aún no logra empatar. La culpa, según Cotelco, es la informalidad que sigue oliendo a habitación sin registro y a guía sin carné.

La clave no es rezarle más al marketing, sino formalizar la infraestructura que ya existe
El gremio repite su letanía: acuerdos regionales de movilidad, articulación público-privada, promoción diferenciada. Traducido: que el bus de Popayán no se quede varado en el embotellamiento de la Cordillera, que el hotel de San Andrés tenga permiso de bomberos al día y que el restaurante de Barichara facture sin inventar excusas.
La Semana Santa 2026 será, otra vez, un termómetro de la recuperación. Subirá el termómetro, sí, pero la fiebre de 2022 sigue siendo un recuerdo que duele. Y mientras tanto, 1,3 millones de turistas internacionales seguirán llegando a Medellín cada año, pero si no hay más habitaciones formales, la mitad dormirá en apartamentos de alquiler que no pagan IVA. La historia no cambia hasta que la estadística deje de mentir.
