Compartir radares móviles en whatsapp ya cuesta multas de hasta 30.000€
Madrid amaneció con la boca llena de radares y la ciudad entera chateando su ubicación. Lo que empezó como un aviso entre amigos se ha convertido en un mercado negro de geolocalización que la DGT ya no tolera. Esta Semana Santa, los grupos de WhatsApp que filtran controles móviles en tiempo real pueden dejar al administrador sin carné y con una sanción que alcanza los 30.000 euros. La primera víctima fue un coruñés que gestionaba 15.000 usuarios en la Costa da Morte: la Subdelegación del Gobierno le cayó con el artículo 36.23 de la Ley de Seguridad Ciudadana y le impuso una multa que equivale a un año de salario medio.
El 'método gallego' se exporta a todo el país
El fenómeno nació en los grupos de autómovilistas gallegos que avisaban de los controles con la precisión de un GPS. Bautizado como 'método gallego', el sistema se ha expandido por Telegram y WhatsApp hasta crear mapas colaborativos donde cada radar móvil dura vivo exactamente tres minutos. La trampa: la DGT solo publica tramos, nunca puntos exactos. Cuando un conductor frena justo ante el punto señalado y vuelve a acelerar tras pasar el control, lo que hace es convertir la carretera en un zigzag de velocidades que multiplica el riesgo de accidente.
La empresa tecnológica Coyote ya fue sancionada en A Coruña por facilitar estos datos en tiempo real. La resolución judicial argumenta que compartir la ubicación de una patrulla compromete "el éxito operativo" y expone a los agentes. El precedente abre la puerta a que cualquier administrador de grupo pueda ser identificado y multado, incluso si solo reenvía un pantallazo. La Guardia Civil tiene perfiles vigilando los grupos más activos; basta con que aparezca una foto de un radar móvil con la hora y el kilómetro para que el chat se convierta en prueba.

975.000 Euros en nuevos radares que leerán seis carriles a la vez
Mientras tanto, la DGT acaba de licitar 15 radares móviles de última generación capaces de multar a coches que circulan paralelos a 250 metros de distancia. El dispositivo, fabricado por Indra, incluye un software que detecta cuando un vehículo frena bruscamente antes del control y vuelve a acelerar después: ese patrón se archiva como 'comportamiento sospechoso' y puede sumar puntos al carné incluso sin exceso de velocidad. El mensaje es claro: avisar del radar ya no solo es delito, también puede convertir al conductor en blanco de nuevas investigaciones.
La red se cierra. Esta Semana Santa, 17 millones de desplazamientos pondrán a prueba la paciencia de una DGT que ha prometido "cero tolerancia" con los avisos en redes. El consejo de los inspectores: si alguien reenvía la ubicación de un móvil, salir del grupo antes de que el mensaje se vuelva contra uno. La multa llega por sorpresa, como los radares que ahora ya no avisan.