Cottet convierte el godó en gafa de sol de 150 ejemplares

Las pistas de tierra batida del Real Club de Tenis Barcelona 1899 aún no han visto la primera raqueta del año y ya hay un ganador: Cottet ha convertido el 73º Trofeo Conde de Godó en un objeto que no pesa ni 30 gramos y que costará más que un abono de pista entera.

Un verde que no es solo color de tenis

La óptica centenaria presenta 150 gafas de sol —nada más y nada menos— grabadas con la fecha de 2026. La cifra habla por sí sola: cuando se agoten, no habrá réplica. El tono verde no es casual; es el mismo que usaban los socios del club cuando Cottet fundaba su taller en 1902 y que ahora enseñan los jueces de silla cada abril.

La montura respira aires de country club inglés pero nació en el taller del Born, donde los técnicos liman el acetato hasta dejarlo tan delgado que parece un ossobuco milanés cortado al láser. Las lentes polarizadas, por supuesto, filtran el reflejo de la pista para que el espectador distinga la cara de derrota del rival sin parpadear.

Del servicio de comba al stand de la fan zone

Del servicio de comba al stand de la fan zone

La pieza se vendrá en la zona de hinchas del torneo, justo al lado de la carpa de cerveza donde el año pasado se escucharon más gritos que en un partido de Rafa Nadal. El precio: Cottet no lo ha desvelado, pero sus ediciones limitadas anteriores rondaron los 350 euros. Lo que sí es seguro es que el comprador llevará sobre la sien derecha un número de serie grabado a fuego que nadie verá salvo el camarero cuando le sirva un gintonic tras la final.

Para la marca familiar esta gafa es la antesala de Cottet Club, una nueva línea que pretende que el cliente no solo vea bien, sino que sea visto. El objetivo: competir con las casas de lujo que han colonizado la óptica sin entender que en Barcelona la elegancia se mide por la discreción, no por el logo.

La jugada es tan antigua como astuta: tomar un evento local, exprimirle la tradición y venderlo como emblefo global. Y mientras tanto, el Godó sigue siendo un torneo de categoría ATP 500 que reparte 2,4 millones de euros en premios. Las gafas, en cambio, reparten estatus. La tierra batida se queda en la suela; el verde Cottet, en la retina.