Cuatro españolas se juegan el cielo de augusta ante el fantasma de bernat
Las azaleas de augusta vuelven a abrirse para el golf femenino y, con ellas, la llama de una victoria que Carla Bernat encendió hace dos años. Desde este miércoles, Cayetana Fernández, Paula Martín, Andrea Revuelta y Rocío Tejedo cargan con la responsabilidad de mantener viva la gesta española en el augusta National Women’s Amateur.
El campo que convierte amateur en estrella
Augana National no es un simple campo de golf; es un escenario que convierte en oro cada golpe. Desde 2019, cuando el torneo debutó, las jóvenes promesas del golf mundial han encontrado aquí su antes y su después. La prueba lo tiene todo: la misma hierba que pisan los maestros en abril, las mismas pendientes que hacen llorar a los profesionales y, sobre todo, las mismas cámaras que deciden quién merece un contrato millonario.
La edición de 2025 ya forma parte del folclore nacional. Bernat, entonces con 19 años, firmó un 65 (-7) en la ronda final que dejó boquiabiertos a los puristas del sport. Su vuelta está grabada en bucle en la sede de la Real Federación Española de Golf y su cheque de 250.000 dólares en patrocinios fue solo el principio. Ahora, el torneo busca su nueva heroína entre 72 jugadoras de 23 países.
En la lista de inscritas brilla con luz propia Megha Ganne, la neoyorquina que ya besó el trofeo del U.S. Women’s Amateur y que llega como favorita con un hándicap de +6,3. La acompañan 48 de las 50 mejores del ránking mundial amateur, incluidas la número uno, la coreana Jimin Choe, y las excampeonas Tsubasa Kajitani (2021) y Anna Davis (2022). Faltan Bernat, ya profesional, y las subcampeonas del año pasado, Asterisk Talley y Kiara Romero, que renuncian para preparar el LPGA Qualifying.

Cayetana fernández lidera la española que más conoce el infierno verde
Entre las cuatro españolas, Fernández lleva la voz cantante. La madrileña ya fue cuarta en 2023, la mejor plaza nacional antes del golpe de efecto de Bernat. Su 68 en el hoyo 15, un eagle desde 180 metros, sigue siendo materia de estudio en las academias. «Augusta te obliga a jugar al límite, pero sin perder la cabeza», confesó tras entrenarse durante tres semanas en el campo de prácticas de la Zarzuela.
Las otras tres llegan con menos ruido y más hambre. Paula Martín, extremeña de 18 años, ha bajado su hándicap cinco golpes en nueve meses; Andrea Revuelta, con padre mexicano y madre gaditana, aterriza tras ganar el Campeonato de Andalucía; Rocío Tejedo, la más joven del cuarteto (17), entrena con pelotas de segunda mano porque su club no puede costear las últimas Pro V1.
El formato es sencillo y cruel: 36 hoyos de clasificación en Champions Retreat (Georgia) el miércoles y jueves. Solo las 30 mejores y empatadas sobreviven para el sábado en Augusta. Allí, un solo drive a la trampa de arena del 18 puede borrar un año de sacrificio.
La cifra habla por sí sola: del millón de niñas que juegan al golf en el mundo, solo 72 tocan la hierba de Augusta. Las que regresan a casa sin cortar el corte se llevan una medalla de participación y una lección de humildad grabada a fuego.
España, con dos victorias en siete ediciones (Azahara Muñoz fue semifinalista en 2020), aspira a consolidar su factoría. El presidente de la RFEG, Javier Sagardoy, viaja mañana a Georgia con la ilusión de cerrar otro patrocinio femenino antes del sábado. «No venimos de turismo», advierte. La frase suena a ultimátum y a deseo.
Augusta no perdona, pero tampoco olvida. Bernat lo sabe: su nombre sigue en el marcador del 16, donde el público coreó su apellido mientras el sol caía. Ahora le toca a otra española escribir su propia epopeya. La primera tacada del miércoles decidirá si el milagro se repite o se queda en anécdota. El reloj corre y la azaleas no florecen dos veces.
