cultura

Adn del mar muerto revela secretos de la sábana santa

Un nuevo estudio científico, con implicaciones que desafían las convenciones, ha arrojado luz sobre el enigmático origen de la Sábana Santa de Turín. Lejos de ser una simple reliquia religiosa, la tela parece llevar grabada una historia genética compleja, que nos transporta a paisajes y culturas milenarias, reabriendo el debate sobre su autenticidad y el papel que jugó en la historia.

Un genoma ancestral: oriente medio y la india en la sábana

La investigación, liderada por Gianni Barcaccia de la Universidad de Padua, ha detectado la presencia de adn humano predominantemente originario de Oriente Medio, incluyendo un haplogrupo (H33) común entre los drusos, un grupo étnico con raíces históricas entrelazadas con judíos y chipriotas. Pero la sorpresa más significativa radica en la detección de un 38,7% de linajes étnicos indios, un hallazgo que, según los investigadores, podría estar relacionado con antiguas rutas comerciales y el flujo de lino desde el valle del Indo, como sugieren referencias en textos rabínicos. La palabra sindôn, nombre griego de la Sábana, podría incluso derivar de la región india de Sindh, famosa por sus textiles.

El equipo de Barcaccia, que ya en los años 80 identificó el grupo sanguíneo AB en la tela, ha analizado también la diversidad microbiana, encontrando comunidades de arqueas halófilas, microorganismos que prosperan en ambientes salinos extremos. Esta presencia refuerza la hipótesis de que la Sábana Santa estuvo en contacto con territorios cercanos al Mar Muerto, un escenario coherente con las antiguas rutas comerciales y prácticas de conservación de la región mediterránea.

La fecha del carbono-14: un debate que persiste

La fecha del carbono-14: un debate que persiste

La datación por carbono-14 realizada en 1988, que situó la fabricación de la tela entre 1260 y 1390, ha sido objeto de controversia desde entonces. Sus detractores argumentan que las muestras analizadas podrían haber estado contaminadas o procedían de zonas reparadas de la tela, invalidando así la datación. La Iglesia católica nunca ha emitido una declaración definitiva sobre el origen de la Sábana, aunque en 1958 autorizó la veneración de su imagen, vinculada a la Santa Faz.

Pero lo que realmente nos obliga a replantearnos la narrativa tradicional es la complejidad genética y microbiana que emerge de este nuevo estudio. La Sábana Santa, lejos de ser un objeto estático, se revela como un testigo silencioso de una intrincada red de interacciones históricas y culturales que abarcan desde el Oriente Próximo hasta la India. Un rompecabezas que, lejos de resolverse, se vuelve aún más fascinante y desafiante.

La Sábana Santa de Turín, custodiada en la catedral de la ciudad italiana, sigue siendo un foco de debate y estudio, alimentando la imaginación de científicos y creyentes por igual. A medida que se desvelan nuevos datos, la pregunta ya no es si la Sábana cubrió el cuerpo de Jesucristo, sino más bien: ¿qué historias, qué gentes, qué viajes ha acompañado a lo largo de los siglos?