El fna abre la convocatoria letras 2026: $6 millones en juego y una nueva categoría que rompe el molde
El silencio de la página en blanco puede valer oro. El Fondo Nacional de las Artes acaba de poner sobre la mesa 6 millones de pesos en premios para quienes conviertan ese silencio en literatura. La convocatoria Letras 2026 ya corre el telón: desde hoy hasta el 14 de abril –y hasta el 14 de mayo para crónica– el portal app.fnartes.gob.ar/ingresar recibirá manuscritos bajo seudónimo. Nadie sabrá quién escribe; todos sabrán cuánto puede ganar.

La ficción se queda corta: nace la categoría ensayo/no ficción
Patricio Zunini, director de Letras del organismo, admite que la inclusión de la no ficción responde a una presión acumulada durante años. «Desde hace tiempo reclamaba su espacio», dice sin eufemismos. El género, que mezcla rigor documental con pulso narrativo, competirá con igualdad de condiciones que Novela, Cuento y Poesía. La cuota de páginas exigida –entre 100 y 350– deja claro que el FNA busra textos que pesen, no apuntes.
La novedad no termina ahí. La crónica, relegada durante décadas al cajón de «colaboraciones», estrena calendario propio y un único premio mayor: 3 millones de pesos para el mejor trabajo de entre 20.000 y 35.000 caracteres. Zunini lo resume con una frase que suena a desafío: «darle brillo a la crónica, que año a año se reinventa». Traducción: el relato del hecho real ya no pide permiso para sentarse en la mesa de la alta literatura.
El reglamento es implacable. Obras inéditas, firmadas con seudónimo, sin huella digital ni papel previo. Los extranjeros necesitan residencia legal en Argentina; los argentinos, solo ganas de arriesgar. Los montos, fijados en pesos sin escalas mobile, implican un salto de calidad de vida para cualquier escritor medianamente inmerso en la economía criolla. El segundo y tercer puesto en las cuatro categorías iniciales recibirán 2 y 1 millón, respectivamente. Las menciones honoríficas, en cambio, no pagan el alquiler: son aplausos sin billetes.
La plataforma solo acepta inscripción en línea. Ni sobres, ni caras de funcionario, ni colas de media mañana. El FNA apuesta a la velocidad del clic y al anonimato del servidor. El reloj corre distinto según el género: abril para los clásicos, mayo para la crónica. La diferencia de plazos no es casual; responde a la urgencia periodística que suele alimentar la crónica contemporánea.
En los pasillos de la Casa de la Cultura ya se escucha el tic-tac de los teclados. Algunos escriben para olvidar la crisis; otros, para recordarla y cobrar por ello. El concurso no garantiza editoriales ni traducciones, pero el ganador de 2024 publicó tres ediciones en seis meses. La industria observa. Las librerías, también.
Cuando cierre la convocatoria, un jurado también anónimo leerá durante meses. Entre tantas páginas, solo 15 llevarán premio. El resto volverá al cajón, pero con la diferencia de haber sido evaluado por pares y no por algoritmos. En tiempos de inteligencia artificial, esa es ya una victoria menor.
La literatura argentina sigue siendo un oficio de altísima quema. Con esta convocatoria, el FNA enciende la mecha y ofrece un extintor de plata. Escribir nunca fue negocio seguro; al menos, ahora hay 6 millones de razones para intentarlo.
