Elijah wood se pasa al bando oscuro: abogado satánico en la secuela que nadie esperaba
Elijah Wood desayuna en Venice con dos anillos en las manos: una alianza y otro que grita “papá”. A sus 45 años, el eterno Frodo ya no porta el único anillo que importaba; ahora su arma es una maletín lleno de cláusulas infernales. Este viernes estrena Ready or Not 2: Here I Come y, por primera vez, encarna al villano que todos temeríamos encontrar en el contrato de nuestra vida.
Del hobbit al abogado del infierno
La primera vez que lo vi en pantalla lloraba por la Comarca. Ahora sonríe mientras firma sentencias de muerte con tinta roja. Wood interpreta al Abogado, árbitro de un juego de escondite donde los millonarios sacrifican novias para aplacar a Satanás. La ironía es tan deliciosa como el café que acabamos de compartir: el héroe más inocente del cine de los últimos veinte años se convierte en el guardián de los pactos más sucios.
En el plató, Samara Weaving —la novia que sobrevivió al primer round— me confiesa que cuando Wood aceptó el papel “todos pensamos: ‘Frodo va a juzgarnos’”. Y lo hace. Con esa mirada de cristal que ya no promete salvación, sino cláusulas leoninas. El actor lo resume con una carcajada: “Si hay cañones de sangre, apúntame”.

¿Cuándo se cruza la línea con los críos?
Mientras tanto, en la mesa contigua, su hijo de seis años desayuna pancakes. Wood se toca el anillo de “papá” y admite que aún no sabe si dejará que vea El Señor de los Anillos antes que Maniac. “Mi hijo aguantaría los orcos ahora mismo; mi hija, quizá demasiado fuego para su edad”. La pregunta flota: ¿cuándo le explicas a tu crío que papá desmembró gente en 4K?
La respuesta llega camuflada de anécdota: a los seis años su hermano Zack le pasó Pesadilla en Elm Street 3 en VHS, prohibido. “Me encantó. Lo prohibido sabe mejor”, dice. Ese sabor a clandestinidad lo llevó a producir The Toxic Avenger y a cofundar SpectreVision, un laboratorio de pesadillas con sello indie. “No hay plan de carrera; solo olor a sangre fresca y guiones que huelen a azufre”.

El anillo que nunca se quita
En una escena de la nueva entrega, el Abogado exhibe un anillo dorado que corrompe al portador. Wood recuerda que, al leer el guion, estalló en carcajadas: “¿Otro puto anillo? El universo tiene sentido del humor”. Pero también confiesa que, cuando lo ensayó, sintió un déjà vu que le heló la sangre. “Fue como si Peter Jackson me susurrara al oído: ‘Te advertí que no lo tiraras al fuego’”.
El actor ya no huye de Frodo; lo usa como trinchera. En el festival South by Southwest, donde Noche de bodas 2 arrasó, un fan lloró al verlo y le dijo: “Gracias por mi infancia”. Wood le respondió: “Gracias por dejarme ser tu pesadilla adulta”. Ese contrato verbal, sin letra pequeña, es el que más orgulloso le tiene.
Y mientras tanto, Nueva Zelanda espera. Ian McKellen ha soltado que Gandalf y Frodo regresarán en La caza de Gollum. Wood no confirma, pero se ajusta la alianza y sonríe: “Un viaje en el tiempo, sí, pero esta vez llevo mi propio anillo de poder”.