Gloria rodrigué, doble galardonada por su pasión por los libros
La reconocida editora Gloria Rodrigué ha sido homenajeada en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, recibiendo el premio al Editor del Año por los libreros y el premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes.
Un reconocimiento a medio siglo de compromiso con la lectura
La trayectoria de la editora, una figura clave en el panorama editorial argentino, ha sido celebrada con una doble distinción que marca un hito en su carrera. Un reconocimiento que, según ella misma, “nunca hay un día igual al otro”, encapsulando la imprevisibilidad y la pasión que la caracterizan.
Rodrigué, proveniente de una familia ligada al mundo editorial desde sus inicios – su abuelo, Antonio López Llausàs, fue un editor catalán de renombre – inició su camino editorial con una vocación inquebrantable. Desde sus primeros pasos, eligió la edición como su destino, impulsada por una profunda apreciación por la lectura y un deseo genuino de participar en cada etapa del proceso creativo.
A lo largo de más de cincuenta años, ha dirigido importantes editoriales como Sudamericana y Random House, y actualmente lidera Edhasa y La Brujita de Papel, dedicadas tanto a la literatura general como a la infantil. Su labor se ha caracterizado por un compromiso inquebrantable con los autores, ilustradores y libreros, forjando relaciones de confianza y colaboración.

Un desafío constante: la inteligencia artificial y el futuro del libro
Ante los desafíos planteados por la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, Rodrigué manifiesta una firme convicción en la supervivencia del libro en papel. “La gente lee de esa forma, pero el libro por ahora sigue, sigue vivito y coleando,” afirma, resaltando el placer y el descanso que ofrece la lectura en un mundo cada vez más saturado de pantallas. Aunque reconoce la dificultad de detectar la escritura genuina frente a las herramientas de inteligencia artificial, enfatiza la importancia de la “percepción”, la observación y el conocimiento profundo de los autores.
La experiencia de Rodrigué en el sector editorial le ha permitido sortear obstáculos económicos y políticos, como la hiperinflación que, en su momento, obligó a las editoriales a inventar el sistema UL – la “unidad libro” – para mantener la estabilidad en los precios. “Fue una locura, imposible,” recuerda, evocando los días en que los libreros, ahorrando ules en lugar de dólares, compraban los libros a precios fluctuantes.
Hoy, la editora celebra no solo los reconocimientos, sino también la “pasión por lo que uno hace”, la búsqueda constante de la vocación y la importancia de compartir ese amor con autores, ilustradores y libreros. Un legado que, sin duda, perdurará en el mundo editorial argentino.
