Schweblin: argentina sufre una fuga de cerebros "brutal"
Samanta Schweblin, la aclamada escritora argentina, ha lanzado una dura advertencia sobre el futuro de su país: la pérdida de talento es un problema “brutal”. En una entrevista concedida al diario español El País, la autora, establecida en Berlín desde 2012, no solo reflexiona sobre su reciente Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana, sino que también expone con crudeza la realidad que vive argentina.
El peso de la memoria y el presente convulso
Schweblin, finalista por su novela “El buen mal”, revela un cambio significativo en su proceso creativo. Un proceso impulsado por una menor ansiedad y una mayor conexión emocional con sus personajes, lo que ha dado como resultado una obra más personal que nunca. Pero la reflexión literaria se entrelaza con la preocupación por su país natal, marcado por el auge de la ultraderecha. “Han despertado todos los monstruos del pasado y los ha vuelto a poner entre nosotros”, afirma con un tono de desesperación que trasciende la mera descripción.
La autora, cuya obra a menudo explora la infancia y la adolescencia como espacios de sabiduría y vulnerabilidad, subraya que la capacidad de atención es un “superpoder” en un mundo cada vez más distraído. La omnipresencia de los teléfonos móviles, el ruido constante y la dificultad para percibir el entorno inmediato, son síntomas de una desconexión que Schweblin considera alarmante. Un desapego que se extiende también al ámbito político.

Argentina, una relación a distancia marcada por el éxodo
Aunque reside en Berlín, Schweblin mantiene una relación constante con argentina, una “relación a distancia” que se nutre de viajes periódicos y un seguimiento de la realidad social y política. La precarización del ámbito cultural en argentina, agravada por la situación económica, ha impulsado a muchos profesionales a buscar oportunidades en el extranjero. “La pérdida de talento que está sufriendo argentina es brutal”, sentencia, evidenciando la magnitud del problema. La situación contrasta con su propia trayectoria, que se vio facilitada por una beca que le permitió dedicarse a su oficio en Berlín, una opción que, de otro modo, habría sido impensable en su país.

El legado del pasado y la resistencia frente a la normalización
El pasado traumático de la dictadura argentina impregna la obra de Schweblin, no solo como tema explícito, sino como una atmósfera emocional persistente. “En mi generación, incluso cuando escribe realismo o ciencia ficción, aparece siempre un monstruo muy específico, real, invisible, escondido, que mata sin que se vea cómo”, explica, aludiendo al impacto duradero de esos años oscuros. La autora también señala la influencia del feminismo latinoamericano entre 2015 y 2017 en la transformación del mercado literario, donde el papel de las lectoras ha adquirido un protagonismo transformador.
En un contexto marcado por la emergencia de movimientos neonazis en Berlín, Schweblin reflexiona sobre la persistencia del pasado y la necesidad de resistir la normalización de lo anómalo. “En nuestra sociedad todo es normalizable. Somos bichos que se acostumbran muy rápido a todo. Todas nuestras normalidades nacieron de una anomalía”, advierte, instando a la vigilancia y la resistencia frente a cualquier forma de opresión.
Aena, la sociedad estatal española que gestiona los aeropuertos, premia así la literatura en español, un reconocimiento que para Schweblin, como para tantos otros autores, supone un impulso y una responsabilidad. Pero más allá de los premios y los reconocimientos, la mirada de Schweblin se dirige hacia el futuro, un futuro incierto para su país, pero en el que la esperanza, como un monstruo invisible, aún persiste.