Cultural leonesa ejecuta a manzanera tras el 0-4: la crisis ya no tiene salvavidas
La Cultural Leonesa despidió esta madrugada a José Manzanera. La goleada que encajó ante el Andorra —cuatro goles en 90 minutos de desnudez— fue el disparo de gracia a un proyecto que lleva meses agonizando en la tabla. El colista de LaLiga Hypermotion ya no disimula: necesita milagro y, mientras tanto, sacrifica cabezas.
La plantilla que nadie pidió
Los ultras coreaban su nombre, pero al revés: «Fuera, Manzanera», coreaban desde el fondo norte del Reino de León. El directivo valenciano aterrizó en el verano de 2022 con el cartel de artífice del ascenso del Sabadell, precisamente contra la Cultural. Promesa de gestión profesional, ojos que miraban al fútbol moderno. Lo que no se contó es que confeccionaría un vestuario con retales: fichajes fuera de plazo, jugadores sin equipo desde enero y un mercado de invierno que olía a desespero. Resultado: 23 puntos en 33 jornadas, la peor cifra de la historia reciente del club.
La cúpula ha cambiado de entrenador tres veces. Raúl Llona, el padre del ascenso, fue destituido tras la primera crisis de resultados. José Ángel Ziganda duró lo que un suspiro. Rubén de la Barrera llegó hace cinco fechas y ha perdido cuatro. El vestuario es un pasillo de sombras: deuda pendiente con la plantilla, junta que no da la cara y afida que devuelve los abonos.

Ocho puntos de la salvación y un reloj en cuenta atrás
La permanencia parece una quimera: faltan nueve jornadas, ocho puntos abajo y el calendario aprieta: visitas a Alavés y Valladolid promovidos, recepción al Leganés que pelea por el ascenso directo. Los números no mienten: solo un equipo en toda la historia de la categoría ha salvado una diferencia similar. Fue el 2011 y nadie en León quiere recordar cómo acabó aquel año.
Manzanera se va, pero el problema sigue sentado en la grada. La Cultural ya no vende ilusión; vende miedo. Y el miedo, en Segunda, se paga caro: descenso administrativo, 3 millones de euros menos en derechos televisivos y una peregrinaje a Segunda RFEF que algunos socios consideran inevitable. El club que un día soñó con ser el Leicester español ahora sueña con no desaparecer.