Delgado lanza un órdago a maíllo: la izquierda andaluza tiene 72 horas para evitar el suicidio electoral
Juan Antonio Delgado ha prendido la mecha del tiempo este domingo. El candidato de Podemos a la Junta ha tendido la mano a Antonio Maíllo para refundir la izquierda andaluza en una única candidata antes del viernes 3 de abril, fecha límite para registrar coaliciones. La propuesta suena a ultimátum: o unidad o autoinmolación.

La cuenta atrás empieza ahora
Delgado lo ha dejado claro en la puerta del Hotel Inglaterra de Sevilla: «Tenemos tiempo suficiente». Pero ese tiempo se mide en horas, no en días. La ley electoral no admite prórrogas ni lágrimas. El pasado 2022, la izquierda se peleó hasta el último minuto y Podemos se quedó fuera de la coalición Por Andalucía. La foto de García y Maíllo sin el morado fue la imagen de una victoria pírrica: 7 escaños frente a los 12 que sumaban en 2018. El electorado castigó el desgarro con abstención.
La historia se repite. Esta vez con tres actores: Por Andalucía (IU, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz), Podemos y Adelante Andalucía. Los tres comparten espacio ideológico pero se reparten el mismo voto. Los sondeos internos —filtrados hace quince días— dibujan un techo combinado del 14 %, suficiente para disputar la oposición a PP y Vox si se fusionan, pero condenados al 6-7 % si van por separado. El PSOE-A, mientras, respira: la fragmentación de su izquierda le asegura el monopolio del voto progresista en muchas circunscripciones.
Delgado ha elegido la alameda de Sevilla para hablar de «intereses del pueblo andaluz», pero todos saben que el pueblo andaluz lo que quiere es que no le tomen el pelo. El candidato morado ha invitado a Maíllo a «sentarse» sin condiciones previas, sin embargo, en el cuarto de máquinas de IU exigen que Podemos renuncie a liderar la lista por Sevilla y ceda el segundo puesto de Granada. Exigen, también, que la marca Por Andalucía absorba el sello Podemos, no al revés. Negociar es eso: ceder hasta que duela.
La jugada de Delgado es una apuesta al todo o nada. Si Maíllo acepta, Podemos se salva de una debacle que algunos barajan por debajo del 3 % en clave estatal. Si rechaza, Delgado podrá acusar a IU de «responsable de la derecha gobernando» y presentarse como el paladín de la unidad frustrada. El daño colateral será José Ignacio García, al que nadie ha citado: Adelante Andalucía se quedaría como el único referente rupturista puro y podría capitalizar el descontento de los votantes más radicalizados.
El reloj marca 72 horas. El viernes a las 14:00 los registradores dejan de recibir papeles. La izquierda andaluza tiene tres días para decidir si prefiere ser protagonista o epitafio. Delgado lo ha dicho con media sonrisa: «Lo que quiere el pueblo andaluz es que vayamos juntos». El pueblo andaluz, eso sí, nunca le ha pedido que vayan separados.