América de cali se desangra: la venta del club es su último recurso para sobrevivir
El escudo escarlata ya no es sinónimo de gloria. América de Cali sobrevive en la Liga BetPlay y avanza en la Copa Sudamericana, pero su presidenta, Marcela Gómez, acaba de confesar lo que pocos se atreven a decir en voz alta: el club está en quiebra técnica y busca comprador urgente. La familia Gómez, dueña desde 2016, puso el cartel de “se vende” en medio de una asamblea de accionistas donde el aire olía a derrota y las cuentas no cierran.
Los bancos cerraron la llave y el estadio se vacía
“Los bancos no nos miran muy bien”, lanzó Gómez ante los socios. La frase resume la tragedia: la deuda heredada y los balances rojos hacen imposible acceder a créditos y la grada se desinfla. Solo 4 000 abonos se vendieron para toda la temporada; la camiseta oficial cuesta 100 000 pesos, pero la afición exige calidad de 300 000. Cada promoción 3×1 termina en fiesta descontrolada: 18 000 entran pagando dos mil boletas. El club regala entradas para llenar el Pascual Guerrero y, aun así, las gradas se ven medio vacías.
La contradicciónes brutal. América compite en la zona A de la Sudamericana contra Tigre, Macará y Alianza Atlético, pero no puede garantizar la nómina de sus propios jugadores sin rifas y prestamos puente. La plantilla actual se armó con préstamos a corto plazo y la venta de dos juveniles al exterior. El técnico dayan valdés recibe el mismo mensaje cada semana: “no hay margen de error, porque no hay refuerzos”.

Tulio gómez busca salida: “llegó el momento de entregar la batuta”
Tulio Gómez, máximo accionista y rostro visible del proyecto, asume la derrota económica. “Hay un punto en que ya la plata no nos da”, dijo en privado a los directivos, y dejó entrever que la venta no será rápida: “eso no va a pasar mañana”. La búsqueda de un inversor se redujo a un puñado de grupos locales sin capacidad para absorber la deuda, que supera los 70 millones de dólares según fuentes del ministerio del deporte.
El anhelo de devolverle títulos a la hinchada choca contra la dura cuenta de resultados: desde el ascenso en 2016, América solo sumó una liga y dos finales perdidas. El proyecto deportivo se sostiene con alfileres y la ilusión de repetir la hazaña de 2020 se desvanece cada vez que el estadio suena hueco.

El centenario del club amenaza con convertirse en funerario
2027 cumplirá 100 años. La directiva dibujó un plan de celebraciones que incluye remodelación del estadio y museo interactivo, pero sin liquidez, la fiesta puede convertirse en epitafio. Gómez lo advirtió: “Ganar es consecuencia de un ecosistema saludable y el ecosistema no existe si el hincha no paga”. La frase resume el círculo vicioso: la afición protesta por falta de trofeos, el club necesita ingresos para fichar, pero los precios altos ahuyentan a la gente.
El jueves 9 de abril América visitará a Macará en Ecuador. La delegación viajará en vuelo comercial y concentrará en hotel tres estrellas. Cada punto en la Sudamericana vale 300 000 dólares; para el club, es casi oxígeno puro. Si caen eliminados, la crisis pasará de crónica a obituario.
La pelota sigue rodando, pero el tiempo se acaba. El mundo del fútbol colombiano observa de reojo: si América cae, el efecto dominó puede arrastrar a otros clubes que ya jugaron la carta de la pasión sin sostén financiero. El escudo escarlata late, pero el corazón ya no aguanta más sangrías.