Boca queda sin voz: chile vetó a su hinchada en la libertadores

La Bombonera tendrá que gritar desde lejos. El martes 7 de abril, el Claro Arena lucirá su manto rojo sin un solo azul y oro en las tribunas: la Delegación Presidencial Metropolitana vetoó la presencia de hinchas de boca Juniors en el debut de ambos equipos en la Copa Libertadores.

La resolución cayó como un baldazo de agua fría en la mesa de Cruzados. El club ya repartía 450 entradas —lejos de las 2.000 que exige el reglamento de CONMEBOL— cuando la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, selló el partido como de alto riesgo. Su argumento: clínicas llenas de pacientes frágiles y calles convertidas en laberinto de autos. boca rechinó los dientes, rechazó el cupo inicial y se fue a negociar un paquete de 1.000. Llegaron tarde. El plazo se cerró y la autoridad no dio vuelta atrás.

Ahora la UC paga doble: sin público visitante y con un boletín de 20.000 dólares en la carpeta de CONMEBOL por incumplir el capítulo que obliga a recibir rivales con alfombra abierta. El estadio, flamante y con aforo de 14.000, se quedará con mitad de alma.

El intento fallido que nadie firmó

En los pasillos de San Carlos de Apoquindo aún huele a cafetería y a papel timbrado. Allí, el jueves pasado, el gerente deportivo cruzado esbozó un plan: entregar 1.000 entradas a boca a cambio de un control policial británico, buses sellados y llegada escalonada. El fax nunca partió. El club argentino —que este jueves recibirá 11.000 hinchas de Talleres en Córdoba— exigía garantías que Las Condes no podía dar. La negociación se fue al tintero y el Gobierno regional apretó el gatillo.

El mensaje de Cruzados fue lapidario: “acatamos y comprendemos”. Dos verbos que suenan a sinónimo de resignación.

Para CONMEBOL, el caso es un hueso duro. El reglamento se redactó para evitar justamente estas censuras políticas, pero el artículo 67 también permite que gobiernos invoquen razones de seguridad nacional. Chile lo hizo. Y nadenadie protestó demasiado alto.

La paradoja de un barrio que se vacía para llenarse

La paradoja de un barrio que se vacía para llenarse

En la esquina de Padre Hurtado y Americo Vespucio, los vecinos respiran aliviados. Hay quienes recuerdan el 2018, cuando los hinchas de Palestino desparramaron bengalas y piedras en plena noche. Desde entonces, cada partido internacional es un pulso entre el comercio local y el miedo a la avalancha.

Pero hay otra lectura: sin visita, se pierde el negocio. Los parkings clandestinos, los puestos de completos, las boleterías que revenden a 40 lucas: todo eso se queda sin clientes. Las Condes se blinda y se empobrece en la misma jugada.

El martes, cuando suene el himno de la Libertadores, el Claro Arena tendrá eco de sobra. Los 3.000 socios cruzados llenarán sus gradas, pero el contraste sonoro —ese murmullo bilingüe que convierte al fútbol sudamericano en ópera callejera— estará mudo. Boca jugará con once y media tribuna. La UC, con once y cero enemigo. La pelota rodará igual, pero el relato quedará cojo.

La próxima fecha, Boca recibirá a Barcelona de Ecuador en La Bombonera. Allí la visita entrará. Acá, en Santiago, la primera página ya se escribió: la seguridad ganó 1-0 al espectáculo. Y el fútbol, otra vez, perdió.