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Colapinto arrastra un auto que solo le sirve a gasly y alpine lo sabe

Franco Colapinto tiene un punto en tres carreras y la certeza de que su Alpine funciona. para el otro lado del box. Pierre Gasly suma 15. La cuenta es implacable: el francés disfruta de un coche predecible, el argentino pilotea un bólido que cambia de carácter cada vez que toca el volante.

En Suzuka, mientras Gasly firmaba otro top-10, Colapinto escuchaba por la radio la disculpa de su ingeniero: «Perdón, Franco, no encontramos el equilibrio». La frase resume una pretemporada truncada por cajas de cambios rotas, mejorates que nunca llegaron y un alerón trasero que se mueve solo cuando quiere.

Los números que alpine no exhibe en sus notas

El A526 monta por primera vez motor Mercedes, suspensión alemana y la caja de cambios que Hamilton descartó el año pasado. Gasly, con nueve temporadas en la espalda, traduce esas novedades en vueltas constantes. Colapinto, que apenas conoce la mitad de los circuitos, recibe un monoplaza que subvira hoy y se niega a girar mañana.

El caso más sangrante: China. Le colocaron el alerón nuevo al francés; al argentino le dejaron el viejo. Resultado: Gasly sexto, Colapinto décimo. pero con gomas de 20 vueltas más que los rivales que lo doblaron tras el Safety Car. «Estaba para ser octavo», admitió un mecánico que pidió no ser citado.

El equipo lo reconoce. Steve Nielsen, director de carrera, prometió «un análisis en profundidad» durante el paréntesis de cinco semanas que empieza ahora. La traducción: revisarán por qué el auto de Colapinto gana cuatro décimas en recta cuando lo despojan de carga aerodinámica, pero se vuelve un triciclo en las curvas rápidas.

La pista desconocida no es excusa

La pista desconocida no es excusa

Melbourne, Shanghái y Suzuka: tres circuitos nuevos para él. Aun así, en la FP1 de Japón perdía apenas tres milésimas con Gasly en los sectores de recta. «El problema empieza cuando suelto el freno», graficó el argentino. Alpine insiste en que el chasis es idéntico, pero los datos de telemetría muestran que el #10 necesita 3,2 km/h más para tomar la misma curva que el #31. Esa diferencia se traduce en desgaste de neumáticos y en la sensación de «no girar» que él repite por radio.

Flavio Briatore, asesor ejecutivo, ya avisó que «hay que darle un auto en condiciones». La frase suena a carta diplomática: por ahora, Colapinto recibe disculpas y planes de mejora; Gasly, nuevas alas y estrategias conservadoras que le garantizan sumar.

Restan 19 carreras. El calendario incluye ahora Miami, un trazado urbano donde el argentino nunca corrió, pero donde la zona de frenajes cortos puede esconder sus carencias. La pregunta no es si puede remontar; la pregunta es cuándo Alpine dejará de usarlo como ingeniero de pruebas en vivo.

Mientras tanto, el punto conseguido en China brilla como un espejismo. La realidad es más dura: lleva 14 carreras sin pasar del Q3 y su compañero ya suma tres clasificaciones entre los diez primeros. La curva de aprendizaje de Colapinto es vertical, pero el auto sigue siendo una incógnita que solo responde a la voz del francés. Alpine tiene cinco semanas para decidir si apuesta a ese talento o se resigna a tener un piloto de pruebas con número de competición.