Colapinto desata la locura en buenos aires: fuego, caños rotos y fangio en el asiento
El asfalto de Palermo
se convirtió este domingo en el escenario de un espectáculo sin precedentes: el regreso de la Fórmula 1 a Buenos Aires tras quince años de espera. Franco Colapinto, a bordo de un Lotus E20 que evocaba el Alpine actual, incendió las pasiones de más de 500.000 aficionados.
Una expresión de pasión descontrolada
La jornada, que superó las seis horas, fue una exhibición de adrenalina y, a veces, de un control precario. Desde el primer momento, la atmósfera fue electrizante, un torbellino de expectativas y recuerdos. La presencia de la Flecha de Plata, el Mercedes-Benz W196 con el que Juan Manuel Fangio dominó el mundo en los años 50, añadió una capa de nostalgia palpable.
Pero la emoción se tradujo en acciones arriesgadas. En su última vuelta, el piloto argentino, visiblemente concentrado, se descontroló. Los caños de escape del Lotus E20, un coche de 2012, prendieron fuego, generando una escena de pánico que obligó a los equipos a intervenir rápidamente. “Se quemó amigo, me habían dicho que lo cuidara, lo traté de cuidar, pero al final me calenté un poquito”, reveló Colapinto, con una mezcla de frustración y humor, a Juan Fossaroli.
La pintura del coche, ya afectada en su primera salida, se percudió aún más, evidenciando las altas temperaturas generadas por el incidente. Un detalle que no pasó desapercibido para los asistentes, que coreaban el nombre del piloto desde las vallas de seguridad. Colapinto, tras firmar uno de los autos y compartir imágenes con los seguidores, afrontará la próxima semana la disputa en Miami, donde ya ha cosechado un punto en el campeonato de Fórmula 1.
Más allá del fuego y el caos, el evento fue un homenaje a la historia del automovilismo argentino. La presencia de Fangio, a través de una réplica del casco, simbolizó el legado de un campeón inmortal. La organización también contó con espectáculos musicales y una amplia oferta de entretenimiento para los asistentes, consolidando un día inolvidable para el deporte motor en el país.
La cifra final: más de medio millón de personas, un número que habla por sí solo. Un retorno que, sin duda, quedará grabado en la memoria de los aficionados argentinos.
