Cusco fc rompe el silencio tras la fuga de rondelli a melgar: denuncia sin papel sellado

cusco fc no perdió ni un segundo: apenas Miguel Rondelli pisó el aeropuerto de Arequipa, el club emitió un comunicado que huele a carta de ruptura y a advertencia jurídica. La directiva cusqueña no solo despide al entrenador; levanta la alfombra y muestra el polvo: una negociación paralela, un contrato aún vigente y un rival que, según ellos, jugó sucio.

El mensaje que nadie esperaba a las 3 a.m.

La publicación aparece en Facebook cuando la mayoría de los hinchas dormían. En tres párrafos cortantes, Cusco FC dice que el adiós fue «solicitado por el propio técnico» pero deja caer que el proceso «no se alinea con los principios de respeto a los vínculos contractuales». Traducción: Melgar habló con Rondelli antes de que él pidiera la libreta. La frase «prácticas que vulneran la ética profesional» suena a coletilla de demanda. Y lo más jugoso: no mencionan a Melgar, pero todos saben quién es el destinatario.

El club cusqueño blinda su versión: Rondelli indemnizó por salida unilateral, el diálogo fue «respetuoso» y el proyecto sigue «intacto». Pero la ironía está en la fecha. El comunicado se publica horas después de que Melgar anunciara al argentino como nuevo entrenador. La secuencia es demoledora: miércoles 14 de mayo, Reynoso se va; jueves 15, Rondelli firma la rescisión; viernes 16, Melgar lo presenta; madrugada del sábado 17, Cusco FC estalla. En el medio, un silencio de 48 horas que huele a cláusula mal sellada.

Rondelli se va con medalla, pero sin abrazo

Rondelli se va con medalla, pero sin abrazo

Dentro del vestuario, el técnico dio su propio cierre. Convocó a los jugadores, repartió agradecimientos y se llevó el subcampeonato y la clasificación a la Libertadores como tarjeta de presentación en Arequipa. «Me voy orgulloso», dijo. Lo que no dijo es que negoció con la «A» de Arequipa mientras planeaba la semana de partido con la «C» de Cusco. Algunos futbolistas lo sintieron como traición; otros, como negocio. El capitán lo abrazó, el portero no.

La cifra habla por sí sola: 11 puntos en 24 fechas. Melgar arranca el Clausura último y necesita un milagro. Rondelli llega con la expectativa de repetir la hazaña que consiguió en el sur andino: orden, presión y contragolpe. Pero el precio lo pagará Cusco FC, que ahora busca en Alejandro Orfila —49 años, pasado por Gimnasia y Barracas— al técnico que no fugue a mitad de torneo. Orfila aterriza hoy con cinco asistentes y la misión de devolverle la cara al club que acaba de ser abandonado.

La historia no termina con un «gracias y hasta luego». En los pasillos de la Liga 1 ya circula la copia del contrato rescindido. Si aparece una cláusula mal redactada, la batalla judicial está servida. Mientras tanto, Cusco FC juega el domingo y su hincha prepara una pancarta que ya huele a ironía: «Etica: buscando sponsors desde 2026». Melgar, por su parte, apostó todo a un técnico que cambia de camiseta más rápido que el árbitro suelta el silbato. El fútbol peruano, otra vez, se convierte en espejo de su país: negocios exprés, leyes flexibles y emociones que se rompen antes de que termine el partido.