Diablos rojos caen y pierden su corona en la champions league de béisbol

La pesadilla duró apenas dos entradas. Justin Courtney salió a la loma, la pelota se le escapó y con ella se fugaron los cinco años de sequía que los Kane County Cougars arrastraban desde su fundación. El 7-3 definitivo no solo rompió el sueño del bicampeonato a los Diablos Rojos del México; dejó al descubierto que la pretemporada sin Julián Ornelas, Robinson Canó, Juan Carlos Gamboa y Franklin Barreto fue un experimento que explotó en plena final.

El rally que cambió la historia

El partido olía a victoria escarlata hasta la quinta entrada. El manager Lorenzo Bundy había logrado que sus emergentes mantuvieran a raya al equipo estadounidense; incluso José Marmolejos —un primera base que jugaba de jardinero por necesidad— había robado un hit en la línea. Pero un relevo mal calculado, un wild pitch y un doble al rincón derecho desataron el caos: cinco carreras antes de que el receptor pudiera pedir tiempo caliente. El marcador pasó de 2-1 a 7-2 y el Estadio Alfredo Harp Helú se quedó mudo.

La derrota duele más si se mira el recorrido previo. Los Diablos arrancaron perdiendo también ante los Cougars en la fase de grupos, luego enderezaron el rumbo con tres victorias seguidas ante Cocodrilos de Matanzas, Dantos de Nicaragua y CTBC Brothers. Pero en la final volvió a aparecer el fantasma de la rotación corta y la ofensiva se quedó a medio gas: apenas seis hits, dos de ellos inútiles en la novena cuando el juego ya estaba liquidado.

La pretemporada que empieza con interrogantes

La pretemporada que empieza con interrogantes

Ahora el calendario aprieta. Del 2 al 9 de abril el equipo escarlata disputará la Interliga entre Puebla y la Ciudad de México, donde se medirá a Bravos de León, Guerreros de Oaxaca, Toros de Tijuana, Águila de Veracruz y Pericos de Puebla. Serán siete días para que Bundy decida si Jon Singleton, Brayan González y Maikel Franco —los improvisados héroes del cuadrangular— merecen un billete definitivo o si la directiva debe abrir la chequera para un refuerzo de lujo antes del 16 de abril, fecha en la que los Piratas de Campeche visitarán el Parque del Pueblo para inaugurar la Liga Mexicana de Beisbol.

La afición escarlata exige respuestas. La última imagen que guardan es la de Corey Bird cruzando el plato con la carrera del 7-3 mientras los Cougars celebraban su primer título internacional. En el vestidor, los veteranos guardaron silencio. En la oficina del manager ya ruedan los nombres de los refuerzos que deben llegar antes de que la campaña regular eche a andar. Porque en el béisbol no hay tiempo para llorar: en diez días empieza la verdadera guerra y la corona ya no está en México.