Difamación, dinero y polémicas: el fútbol colombiano explota en redes
Salomé Fajardo, reconocida periodista deportiva de Win Sports, ha denunciado una campaña de difamación orquestada a través de una cuenta de hinchas en redes sociales, revelando un preocupante patrón de manipulación y pago para dañar la reputación de profesionales del periodismo. El caso, que ha sacudido el fútbol colombiano, expone una nueva y peligrosa forma de ataque en la era digital.
Un ataque planificado con fondos externos
La periodista Fajardo, con una trayectoria consolidada en diversos medios, se encontró con una publicación falsa en la cuenta de Facebook “Humor Rojiblanco” atribuyéndole declaraciones sobre el reciente partido entre Deportivo Cali y Junior. Pero la gravedad del asunto radica en la confesión de la persona que administra la cuenta: alguien le había pagado para publicar esa declaración difamatoria. Un detalle escalofriante que pone en tela de juicio la integridad del debate público y la seguridad de los periodistas.
“Alguien quiere difamar mi trabajo”, lamentó Fajardo en su cuenta de X, evidenciando la creciente amenaza que representan las redes sociales para la libertad de prensa. La denuncia abre una caja de Pandora sobre la influencia del dinero en la manipulación de la opinión pública, especialmente en un contexto donde el fútbol colombiano ya es conocido por sus polémicas y pasiones desbordadas.

La respuesta inoportuna de un técnico y el debate sobre la manipulación
Pero la controversia no terminó ahí. Jonathan Risueño, entrenador del Deportivo Pasto, aprovechó la situación para lanzar un comentario polémico a Fajardo, alegando que ella lo había “atacado” en una entrevista previa. La respuesta, cargada de resentimiento y percibida como una justificación del ataque a la periodista, generó aún más rechazo en las redes sociales.
Risueño, conocido por sus declaraciones incendiarias, argumentó que Fajardo había manipulado sus palabras y le deseó que la situación le sirva de “aprendizaje”. El técnico, sin embargo, se vio envuelto en otra polémica previa relacionada con acusaciones de agresión de Alfredo Morelos.
El incidente ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de los deportistas y entrenadores en el uso de las redes sociales y la necesidad de promover un ambiente de respeto y profesionalismo en el ámbito deportivo. La manipulación de la información, la difamación y el uso de cuentas falsas para atacar a periodistas se han convertido en una preocupante tendencia que amenaza la credibilidad del periodismo deportivo y la calidad del debate público. La cifra que se baraja del pago a la cuenta de hinchas para la difamación es, por lo menos, alarmante.
La denuncia de Salomé Fajardo es un llamado de atención a las autoridades y a la sociedad en general para combatir la impunidad y proteger a los periodistas de ataques sistemáticos que buscan silenciar sus voces y limitar su capacidad para informar con libertad.