Gilberto mora rompe el silencio: 'ya casi estoy' y apunta al mundial 2026
Diez semanas sin tocar un balón en competición. Para un chico de 17 años es una eternidad. Gilberto Mora lo ha contado desde la grada del Azteca, con voz ronca de tanto gritar instrucciones a sus compañeros: «La semana que viene me dan el alta». La frase suena a despertador en la élite mexicana.
La pubalgia lo secuestró el 17 de enero. Desde entonces, Xolos de Tijuana ha perdido puntos y la Selección Mexicana ha empezado a mirar de reojo a los nacidos después de 2005. Mora no quiere perderse esa fiesta. Duilio Davino, jefe de las selecciones nacionales, ya le ha reservado una plaza en la revisión médica de abril. «Se integra a la dinámica del plantel en diez días», confirmó a ESPN sin titubeos.

Una promesa que no quiere esperar al 2027
El cuerpo técnico de Jaime Lozano prepara microciclos hasta mayo. La idea es clara: si Mora aguanta 90 minutos sin que la ingle le recuerde la ruptura, estará en la convocatoria previa al Mundial de Confederaciones de 2025. El siguiente paso, el Mundial 2026, ya tiene nombre y apellido en la carpeta de la FMF.
El extremo ha pasado más tiempo en gimnasio que en el terreno de juego este semestre. Aún así, su valor de mercato no se ha desplomado: los clubes de la MLS lo siguen como gato al láser y en Europa hay un dossier abierto desde que marcó dos goles a Francia Sub-17 en el torneo de Toulouse. La lesión fue un paréntesis, no un punto final.
En Tijuana saben que el regreso no será un paseo. El equipo marcha en zona de repechage y el entrenador Óscar Pareja no regala titularidades. Mora tendrá que desbancar a Fidel Martínez, quien suma tres asistencias en los últimos cinco partidos. La competencia interna empieza en el gimnasio 2 de La Noria, donde el chico de Hermosillo levanta pesas escuchando Natanael Cano para no dormirse en los laurel.
El reloj corre para todos. Para Mora, para México, para un Mundial que se jugará en casa. El mensaje es sencillo: si la pubalgia no regresa, el regreso será una sentencia para los rivales. Y si vuelve el dolor, la generación de oro de 2006 también empezó con una pubalgia: la de Giovani dos Santos. La historia, a veces, da segundas partidos.