Hernán barcos revela el secreto del salto de erick noriega a gremio y su futuro en europa

Hernán Barcos lo vio primero. Mientras el resto miraba otro partido, él fijó la vista en un zaguero peruano que corría como mediocampista y se plantaba como líder. Un mensaje al gerente deportivo de Gremio, una cita en la Sudamericana y 48 horas después Erick Noriega desembarcaba en Porto Alegre.

El pasillo que lleva a porto alegre

Barcos cuenta la jugada desde su casa en Buenos Aires, con la naturalidad de quien ya no necesita probar nada. “Le dije: mirá a Noriega. Vinieron a Perú, lo vieron y a los dos meses me pidió el pase”. La operación fue tan rápida que ni Alianza Lima tuvo tiempo de dudar. El club brasileño pagó 1,2 millones de dólares por el 70 % del pase y lo encasilló de titular en el Brasileirao.

El salto no fue gratis. Noriega llegó a Gremio con la etiqueta de “central con salida”, pero el cuerpo técnico lo probó como mediocentro defensivo. Resultado: 28 partidos, dos goles y una medalla del Gaúcho que ya cuelga en su habitación del tricolor. La cifra habla por sí sola: cuatro millones de euros de valorización, igual que Oliver Sonne y por encima de cualquier otro peruano en activo.

El siguiente destino ya tiene nombre y apellido: europa

El siguiente destino ya tiene nombre y apellido: europa

Barcos no usa eufemismos. “Tiene sondeos de Europa. Un club brasileño lo quiso y Gremio lo retuvo. El chico está a un paso”. La MLS también llamó, pero la respuesta fue un “no” rotundo. La dirección es otra: Portugal o Bélgica como escala, y la Premier como fantasía real si mantiene el promedio de 7,2 en las mediciones de desempeño que manejan los analistas de Porto Alegre.

La clave no es solo táctica. En los pasillos de la concentración peruana repiten una frase: “Noriega escucha”. Escucha al capitán, al utilero, al kinesiólogo. Barcos lo resume así: “Dócil afuera, animal adentro. Ese combo es escaso en el fútbol sudamericano”.

La selección peruana ya abrió la puerta. Jorge Fossati lo titularizó en las Eliminatorias y le entregó el brazalete en un amistoso ante El Salvador. A los 24 años, Noriega maneja la presión como si hubiera nacido en ello. “Va a ser líder de la bicolor. No lo digo yo: lo dice el grupo”, cierra Barcos mientras revisa el fixture de los próximos partidos clasificatorios.

El reloj corre. Cada partido en Brasil sube el precio y acorta la distancia con el Viejo Continente. Noriega lo sabe y prefiere no hablar. En su última entrevista solo atinó a decir: “Quiero ganar la Libertadores”. El resto lo escribe Gremio, lo negocia su representante y lo anticipa Barcos, que ya se encarga de enviar el próximo nombre al otro lado del Atlántico.