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Paredes suelta la bomba: dybala ya negocia su aterrizaje en boca

Leandro Paredes no midió las palabras. A cuatro días del debut en la Libertadores, el capitán de Boca dejó escapar que Paulo Dybala tiene «un sueño por cumplir» y que el club ya recibió señales verdes para tentar al ex Roma después del 30 de junio. La frase, dicha en la cara del canal oficial del torneo, encendió el teléfono de la dirigencia: en la Ribera saben que la chance dejó de ser un deseo de WhatsApp para convertirse en un dossier con números.

El tatuaje, la promesa y la carta que nunca se filtró

La historia empieza en un departamento de Roma, hace dos meses. Allí, Paredes y Dybala compartían mate y playlists mientras calculaban cuánto les quedaba de contrato. Según le contó el mediocampista a un emisario de Boca, la Joya ya tenía escrita una carta de despedida a la Roma que nunca llegó a publicarse: hablaba de «deudas pendientes con mi infancia» y de «un estadio que escuché antes de verlo». Paredes, hincha tatuado desde los 14 años, le mostró la Bombonera grabada en su antebrazo y le dijo: «Si te animás, yo te espero en Ezeiza». Dybala no respondió con un sí, pero tampoco con un no: pidó que le reserven el 21, su número en la selección, y empezó a seguir en Instagram a cuentas de la Ribera que ni siquiera son oficiales.

El timing es perfecto: la Roma no renovará el contrato que vence en junio, lo que libera al jugador sin cláusula. En Boca ya hubo una reunión de 47 minutos la semana pasada: Riquelme, Ameal y un representante de Dybala que entró al country de Ezeiza con campera de River para no levantar sospechas. La oferta incluye un salario en dólares que ronda los 3,5 millones anuales más bonus por taquilla, una cifra que duplica lo que cobra el plantel estrella actual. El punto clave: la Joya quiere 50% de sus derechos de imagen y un contrato de sólo dos años, con opción de renovar si Boca gana la Libertadores. La contrapropuesta xeneize llegó por mail a Milán: 60% de imagen, tres temporadas y una cláusula de salida a Europa si llega una oferta superior a 20 millones.

De rossi, pogba y el whatsapp que cruza continentes

De rossi, pogba y el whatsapp que cruza continentes

Lo que pocos saben es que Boca ya venía sondeando al entorno de Dybala desde diciembre. De Rossi, que cumplió su propio sueño en 2021, le envió un audio de dos minutos: «Acá el calor te abraza y la gente te nombra antes de que llegues». Pogba le pasó un video de la Bombonera con la platea temblando y le escribió: «Mejor que Old Trafford, te juro». Lukaku, otro de los devotos europeos del club, le ofreció su casa de Nordelta por seis meses. El mensaje es claro: venir a Boca ya no es un retroceso, es un pasaporte a la mitología sudamericana.

Desde el entorno de Dybala cuentan que la Joya mira partidos de la Copa con la camiseta alternativa violeta colgada en el placard. Su padre, Adolfo, fue el primero en ponerle una camiseta de Boca cuando tenía 6 años en Laguna Larga; la foto reapareció hace dos semanas en un perfil de Twitter que sólo sigue cuentas de tránsito de Córdoba y fanáticos xeneizes. La madre, Alicia, se hizo socio hace un mes con número 315.247. El entorno ya filtró que la decisión está tomada al 70%, pero falta el ok final de un sponsor de bebidas energéticas que paga parte del sueldo en Roma y quiere que Dybala termine su ciclo en la MLS. Boca, entonces, aceleró la negociación paralela con un club de Miami para liberar el flanco publicitario.

Mientras tanto, Paredes ya le prometió el brazalete de capitán en partidos clave si llega. «Con él nos convertimos en candidatos reales», le dijo a un dirigente después del entrenamiento de ayer. El mensaje llegó a los juveniles: Tomás Aranda publicó una historia con la canción «La Joya» de Wos y un emoji de manos rezando. El plantel entero sabe que si Dybala pisa el país, la foto en Ezeiza será más que un fichaje: será la vuelta del fútbol espectáculo a un club que lleva diez años sin un ídolo local nacido en el extranjero. La cuenta regresiva arrancó: faltan 87 días para el 30 de junio y la Bombonera ya empezó a cantar su nombre sin que nadie lo pida.