Piquerez se rompe y uruguay pierde su lateral derecho para el mundial 2026
Joaquín Piquerez cayó a los 14 minutos en Wembley y no se levantó. El tobillo derecho se le torció en un ángulo que el cuerpo humano no tolera. La rotura de ligamentos es total. El Mundial 2026 se le escapa entre vendas y lágrimas.
La jugada que cambió el plan de bielsa
Noni Madueke llegó tarde. Muy tarde. El extremo inglés clavó el taco cuando Piquerez ya había despejado. El impacto sonó en la grada como un ramo de huesos secos. El uruguayo se agarró la pierna, se tapó la cara con la camiseta y dejó ver lo que nadie quería ver: el pie colgando, inerte.
En el banco, Marcelo Bielsa mordió su bufanda. Sabía. Un lateral que había jugado todos los minutos de las Eliminatorias, titular indiscutible en Palmeiras, se evaporaba a 70 días del debut contra Panamá. El cuerpo médico uruguayo confirmó lo que el cuerpo del jugador gritaba: rotura del ligamento talofibular anterior y daño asociado en el peroneo. Seis meses mínimo. Fuera.

El cascanueces de palmeiras y la selección
El club brasileño emitió el parte como quien lee una sentencia. «Será operado esta semana bajo supervisión del Centro Nacional de Salud y Rendimiento», decía el texto, frío, protocolario. Para el Verdao, Piquerez era el fijo: 2.100 minutos en el último año, tres goles, asistencia contra Boca en La Bombonera. Perderlo ahora, cuando el Brasileirão arranca en abril, es un balazo en la mesa de Abel Ferreira.
Uruguay, además, se queda sin su espalda izquierda. José María Giménez tuvo que cubrir el costado ante Inglaterra y sufrió un desgarro. Mathías Olivera pasó de central a lateral y dio dos pases que casi cuestan el 1-1. La cadena de dominó empieza a temblar. Bielsa tendrá que improvisar con Matías Viña —que no juega en Roma— o convocar a Joaquín Insúa, quien nunca debutó. El plan original se rompió con el tobillo de Piquerez.

El calendario no perdona
Este martes, en Turín, Uruguay cierra la gira contra Argelia. Será el primer partido sin el uruguayo nacido en Montevideo hace 24 años. Después, silencio. Quedan dos microciclos de preparación antes del 15 de junio, cuando la celeste aterrice en Monterrey. Bielsa ya pidió un partido extra ante Corea del Sur, pero la FIFA no abrirá la ventana hasta mayo. Tiempo justo para que alguien aprenda a correr la banda como Piquerez, que era más rápido que la idea misma de contragolpe.
El jugador, mientras tanto, empezará la rehabilitación en Sao Paulo. Le pondrán un tornillo y cuatro anclas. Luego vendrán ocho semanas sin apoyar el pie. Después, la piscina, el gimnasio, la soledad de las mañanas en el CNSR. La Copa del Mundo pasará por la televisión de la sala de fisioterapia. La ruleta del fútbol: de Wembley a una camilla en menos de un segundo. La historia de Piquerez tendrá que esperar al 2027 para seguir escribiéndose.
