deportes

Rengifo desata la fiesta verde: nacional sella su boleto a playoffs con gol en el último tramo

La noche en el Libertad olía a pólvora y a café. A los 78 minutos, Edwin Cardona le puso un globo a la espalda de la zaga pastusa, Juan Manuel Rengifo la bajó de pecho y, sin pensar, la clavó junto al palo. El 2-1 no solo hundió al Deportivo Pasto: metió al Atlético Nacional en la fase final de la Liga BetPlay 2026-I y encendió una fiesta que viajó 800 metros de altura hasta Medellín.

El golpe de alfredo morelos abrió la herida

El partido arrancó con el verde mandando. A los 22’, Eduard Bello le ganó la espalda a todo el mundo, levantó la cabeza y vio a Alfredo Morelos solo frente a Iago Herrerín. El samario definió cruzado y el grito de los 2.000 hinchas que coparon la tribuna oriente sonó como un aviso: Pasto iba a tener que remar contra la corriente del Cañón.

La respuesta llegó antes de que el estadio pudiera digerir el 1-0. Un balón suelto en la medialuna, un error de Harlem Castillo en la salida y Andrey Estupiñán empujó la pelota a la red con la frialdad de quien ha convertido el área rival en su oficina. El empate, sin embargo, no alteró el guión: Nacional seguía siendo dueño del balón y del reloj.

Mateo garavito salvó a pasto. hasta que no pudo más

Mateo garavito salvó a pasto. hasta que no pudo más

El segundo tiempo fue un asedio. A los 58’, Bello dribbló a Fainer Torijano, dejó a Herrerín vendido y, cuando la pelota rozaba la línea, Mateo Garavito apareció con una plancha que pareció sacada de un manual de rugby. La salvada mantuvo la esperanza, pero también dejó al local con la munición gastada.

La entrada de Rengifo fue un mensaje de Arias: “vamos por los tres puntos”. El delantero apenas llevaba seis minutos en la cancha cuando encontró el balón que lo convertió en héroe. Pasto intentó reaccionar, pero el balón ya no quería saber más de su arco. El choque entre Morelos y el técnico Jonathan Risueño -que terminó con el estratega cojeando y el colombiano amonestado- fue la metáfora perfecta: un partido que se rompió en mil interrupciones y terminó con el verde festejando en el centro del campo.

La tabla ya respira solo en verde

La tabla ya respira solo en verde

Con 30 puntos y un partido menos, Nacional no solo lidera: despunta. Su diferencia de gol +18 duplica la de su escolta inmediata, Deportivo Pasto (+4), y deja a Junior y Once Caldas mirando el espejo retrovisor. La fase final ya tiene dueño de la pole position y, si el ritmo se mantiene, el primer lugar podría decidirse en la última jornada sin necesidad de calculadoras.

El equipo de Diego Arias ha ganado 9 de sus últimos 11 partidos y solo ha cedido dos empates. Más allá de los números, el juego exhibe un sello: presión alta, cambios de orientación rápidos y una efectividad que parece obra de un laboratorio de física aplicada. La clasificación temprana le permite dosificar esfuerzos y, sobre todo, planificar los cuartos sin depender de terceros.

Mientras la ciudad se tiñó de verde con bocinas y banderas, en el camerino la consigna era una sola: “falta la mitad”. Porque en Medellín saben que llegar primero no es ganar, pero llegar primero con este ritmo es avisarle al resto que el Atlético Nacional ya prendió motores para pelear el octagonal y, quién sabe, el estrella que le falta al escudo desde 2017. La fiesta recién empieza; la presión también.