República checa y dinamarca se juegan el último tren hacia el azteca
Praga huele a cerveza fría y a pánico escenificado. A las 12:45 del martes, en el Eden Arena, alguien arrebatará un boleto que vale millones y un lugar junto a México, Corea del Sur y Sudáfrica en la fase de grupos del Mundial 2026. El perdedor regresará a casa con la maleta llena de preguntas.
La remontada checa que casi acaba en tragedia
Hace cuatro días, República Checa tocó fondo: 0-2 contra Irlanda. El sueño mundialista se desmoronaba hasta que Patrick Schick despertó. Dos goles y una tanda de penales después, el equipo vive, pero con heridas abiertas. La primera media hora fue un desastre de marcajes y pérdidas que, frente a Dinamarca, se pagará más caro. El entrenador Ivan Hašek repite once: Kovar; Holes, Hranac, Krejci, Coufal; Provod, Darida, Jurasek; Sulc, Schick, Chory. La afición local coreará su nombre, pero el público no mete goles.

Dinamarca llega en modo «demoledor»
Mientras los checos aún se recuperan del infarto, Dinamarca pasó por Macedonia del Norte como un ciclón: 4-0. Gustav Isaksen anotó dos veces y exigió cambio al 65′ para guardar energía. El once de Kasper Hjulmand se escribe solo: Hermansen; Bah, Norgaard, Nelson, Maehle; Hojbjerg, Hjulmand; Isaksen, Hojlund, Damsgaard. Todos están en edad de punta y con ganas de demostrar que la generación post-Eriksen sigue viva. Juegan fuera, sí, pero el Eden Arena les queda a menos de dos horas de vuelo desde Copenhague. El frio checo no asusta a quienes entrenan a -5 °C en marzo.
El ganante se estrenará el 24 de junio en el Estadio Azteca contra México. La Federación Mexicana ya tiene listos los drones de seguridad y los drones de publicidad: el tercer rival vende entradas. Sky Sports transmitirá el duelo en México a las 12:45 del centro; en Praga serán las 19:45 y la temperatura rozará los 8 °C. Un clima perfecto para que alguien escriba su nombre con letras de fuego o para que otro lo borre del mapa.
El fútbol europeo tiene esta costumbre cruel: convertir países enteros en números de rating. Mañana, o eres cabeza de serie en el sorteo o eres estadística. República Checa lleva 14 años sin pisar una fase final; Dinamarca quiere repetir la semifinal de 2021. Dos historias, un solo sillón. El resto es ruido de botas y latidos.