Risueño se tira, insulta al árbitro y recibe cuatro fechas: el show que avergonzó al fútbol colombiano

Jonathan Risueño se desplomó como si un francotirador lo hubiera alcanzado. No había contacto violento, apenas un topetazo de espaldas con Alfredo Morelos, pero el técnico de Deportivo Pasto se agarró la rodilla, rodó sobre el césped y exigió la expulsión del delantero. La jugada fue tan burda que el VAR ni siquiera la revisó: Gallo la vio, sonrió y siguió. Risueño, ahora sí, va a tener tiempo de sobra para repetirla: cuatro fechas de suspensión y una multa que la Dimayor aún no hace pública.

El teatro que nadie compró

El incidente ocurrió al minuto 66, cuando Nacional ya ganaba 2-1 en Pasto. Morelos retrocedía mirando el balón y rozó al entrenador, que estaba a un metro fuera de su área técnica. Risueño se llevó las manos al rostro, se dejó caer y permaneció tendido 17 segundos. Los jugadores de Pasto rodearon al árbitro Carlos Ortega; los de Nacional se rieron. El juez ni consultó el monitor. Morelos se sacudió la camisa y siguió jugando. Risueño, tras ser auxiliado por su propio cuerpo médico, regresó al banco sin cojear. Dos minutos después pedía otra tarjeta.

La conferencia que lo sepultó

La conferencia que lo sepultó

En la sala de prensa, el español cruzó el límite. “El 75 % del país sabe contra quién estábamos jugando”, dijo, y cargó contra el arbitraje: tres expulsiones que no fueron, un penal que no pitó, una amarilla que debía ser roja. La Dimayor leyó la transcripción, vio las imágenes y dictaminó: cuatro fechas por “conducta ofensiva y provocación al público”. Es la misma sanción que ya recibió en abril contra Pereira, cuando insultó al cuarto árbitro y se fue a la grada a celebrar un gol rival con gestos obscenos. El historial ya suma dos multas y otra advertencia escrita en lo que va de año.

Morelos responde con números

Morelos responde con números

Mientras Risueño llama a radioemisoras para seguir la polémica, Morelos suma nueve goles en la Liga BetPlay I-2026 y lidera el campeonato con Nacional. “Esto es fútbol, no teatro”, dijo el colombiano a Germán Paz sin mencionar al entrenador. “Si quieren tomárselo personal, allá ellos”. El delantero fue sustituido poco después del choque: Diego Arias prefiere preservarlo para la Copa Libertadores. Risueño, mientras tanto, verá el próximo mes desde la tribuna. El mundo da vueltas: quien fingió dolor tendrá que aguantar el suyo real desde la soledad de un palco.