Romário: el 'jogo bonito' agoniza y la canarinha, lejos de su gloria
La sombra del declive se cierne sobre el fútbol brasileño. Romário, campeón del mundo en 1994 y leyenda viviente, ha lanzado una bomba en el podcast de Iker Casillas: la selección brasileña, a sus 24 años sin un título mundial, está lejos de ser la potencia que la historia le atribuye, y el reinado del 'Jogo Bonito' ha quedado atrás, eclipsado por la fuerza física y la táctica.
La técnica, un recuerdo lejano
En una conversación franca y sin tapujos, Romário ha diseccionado la transformación del fútbol brasileño. “Antes, el fútbol era mucho más bonito de ver. Hoy es más físico y más táctico”, sentenció, pintando un panorama desolador para los amantes de la elegancia y la creatividad en el césped. La ausencia de delanteros con la calidad y el desparpajo de Rivaldo, Ronaldo Nazário o Ronaldinho Gaúcho es, según el exdelantero, una herida abierta.
Pero hay un detalle que agrava la situación: no solo se trata de la falta de talento individual, sino también de una carencia de mentalidad ganadora. Romário ha contrastado la determinación del equipo campeón de 1994, marcado por el hambre de victoria tras años de frustración, con la actual generación, que, a su juicio, carece de esa misma ambición. “Todo se volvió más físico, y la técnica quedó en segundo plano”, lamentó, dejando claro que el brillo del pasado es difícilmente reproducible en el presente.

Neymar y la nueva generación: ¿a la altura?
La pregunta que todos se hacen: ¿pueden Neymar, Vinicius Júnior o Raphinha emular el impacto de las leyendas brasileñas? La respuesta de Romário es lapidaria: “No”. Un revés que, de confirmarse, marcaría un punto de inflexión en la historia del fútbol brasileño. “Por más que sean campeones, nunca serán como ellos”, enfatizó, subrayando la dificultad de replicar la magia de una época dorada.
La situación social y política del país, ha añadido Romário, también ha contribuido a debilitar la moral nacional, afectando al rendimiento de la selección. La larga sequía de títulos, que se extiende por casi tres décadas, es un recordatorio constante de la distancia que separa al gigante sudamericano de su pasado glorioso.

Ancelotti: una luz al final del túnel
La llegada de Carlo Ancelotti al banquillo brasileño ha generado cierta esperanza, a pesar de las reservas iniciales sobre la contratación de un técnico extranjero. Romário, aunque cauteloso, reconoce el historial ganador del italiano como un factor positivo. Sin embargo, insiste en que la clave para recuperar el prestigio de la Canarinha reside en recuperar la esencia técnica que la caracterizó durante tanto tiempo.
Más allá de los sistemas y las estrategias, Romário aboga por la formación de jugadores capaces de desequilibrar el partido con su talento individual, una cualidad que, según él, se ha diluido en la actualidad. Vinicius Júnior, por ejemplo, brilla en el Real Madrid, pero aún no ha logrado trasladar ese mismo nivel a la selección. La tarea es ardua, pero no imposible: recuperar la magia brasileña requiere, ante todo, recuperar la calidad.
Romário, un hombre marcado por el ego y la superación, ha transformado su vida tras el fútbol en una lucha por los derechos de las personas con discapacidad, impulsado por la situación de su hija. Una vocación que refleja su compromiso con la justicia social y su deseo de dejar una huella positiva en el mundo. En su trayectoria, ha aprendido que la independencia y la personalidad, aunque a veces generen conflictos, son ingredientes esenciales para alcanzar el éxito, tanto dentro como fuera del campo.