Sevilla avisa: la final de la copa del rey puede quedarse sin aire
Diez controladores respiran con dificultad en la torre de San Pablo mientras 60.000 hinchas se preparan para volar el 18 de abril. La Copa del Rey tiene rival antes del banderazo inicial: una plantilla que se ha desmoronado del 40% desde que Saerco se hizo cargo en 2021 y que ahora amenaza con parar el cielo andaluz.
El calendario aprieta: feria y fútbol en la misma semana
La ciudad encadena dos megacitas. Del 12 al 17, casetas y trajes de faralaes; el 18, Atlético y Real Sociedad en La Cartuja. Entre ambas, unos 800 vuelos extra planificados por operadores que ya contratan parkas de avión como si fueran entradas. El problema no es solo el volumen: es que la torre solo puede dar servicio a 10 operadores simultáneos cuando la normativa aconseja 16 para este nivel de tráfico.
La cifra habla por sí sola: 10 personas gestionarán en abril la misma cantidad de movimientos que el pasado agosto, récord histórico en San Pablo. Y lo harán sin descanso intermedio, porque la empresa rechina al hablar de refuerzos. «Nos piden que firmemos turnos de seis horas sin pausa y con responsabilidad sobre emergencias 24/7», cuenta a este diario Pablo Gómez Junquera, portavoz de USCA. «No es un conflicto económico; es de seguridad.»

La torre que también salva vidas
Lo que nadie cuenta es que San Pablo no mueve solo turistas. Desde la misma pista despegan los helicópteros del 061 que cubren toda la costa occidental andaluza. Un paro en la torre retrasa ambulancias aéreas, trasplantes y rescates marítimos. «Si cae un coche al Guadalquivir, el tiempo de reacción empieza en nuestra voz», advierte Gómez Junquera. El sindicato ya ha enviado dos informes técnicos a AESA alertando de «fatiga crónica» y «error humano inminente».
Saerco, filial del grupo sudafricano Acsa, alega que la reducción de plantilla responde a «optimización de procesos» y que el incremento del 10% en operaciones «está previsto y cubierto». Fuentes de la compañía aseguran que han ofrecido «cuatro contrataciones eventuales» para abril, pero USCA las califica de «parche veraniego». La última reunión mediada por la subdelegación del Gobierno acabó en 15 minutos y sin acta.

Madrid y bilbao, en vilo
Los touroperadores ya movilizan aviones chárter desde Barajas y Loiu. Iberia ha reprogramado ocho frecuencias adicionales con horario de madrugada para el 17 y el 18. La Consejería de Turismo calcula un impacto de 25 millones de euros en alojamiento y restauración si la huelga se consuma. El SAE ha puesto en marcha el Plan Renfe 72 horas antes: 3.000 plazas extra en trenes de alta velocidad con parada en Sevilla-Santa Justa. Nadie quiere imaginar la estampa de aficionados varados en colas interminales el mismo día de la final.
La FIFA, que controla la organización de la Copa, ha pedido un «plan B aeroportuario» y estudia trasladar la logística a Jerez, a 90 km, donde la torre sí depende directamente de ENAIRE. Pero eso obligaría a reubicar a periodistas, patrocinadores y 400 voluntarios con menos de una semana de margen. «Sería el primer desplazamiento de una final por razones laborales desde 1984, cuando el terremoto de Logroño obligó a jugar en Zaragoza», recuerdan desde la RFEF.
En el vestuario del Atlético ya circula el mensaje: «Si hay que salir el 17 a las seis de la mañana, saldremos». En San Sebastián, la Real Sociedad ha alquilado un hotel cercano a La Cartuja para evitar el traslado aéreo. Ambos clubes comparten la misma zozobra: que el balón no se mueva, pero el cielo se detenga.
Saerco tiene hasta el viernes para presentar una contraoferta. Si no lo hace, USCA anunciará la convocatoria oficial el lunes 8. Entre tanto, los diez controladores siguen mirando la terminal desde la cabina, sabiendo que la próxima vez que bajen a por un café quizá encuentren la torre vacía y el aire de Sevilla inhóspito. La Copa del Rey puede coronar al nuevo rey del fútbol español, pero el trofeo ya tiene grieta: se llama desgaste humano.
