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Siete pilotos al suelo en austin: la moto2 se rompe en la primera curva

La primera vuelta del Gran Premio de Estados Unidos se convirtió en un túnel de humo y metal retorcido. Siete motos, nueve sueños rotos y un solo culpable: la velocidad mal calculada. El Circuito de las Américas abrió la sesión con bandera roja antes de que los marcadores pudieran registrar un solo tiempo oficial.

La curva 11 se tragó a mitad de parrilla

La curva 11 se tragó a mitad de parrilla

Alberto Ferrández llegó al freno 17º, con la nariz clavada en el escape de Sergio García. La frenada tardía levantó la rueda trasera y convirtió la moto en un proyectil. Filip Salac y Ángel Piqueras cayeron como fichas de dominó. Después, Collin Veijer, David Alonso, Daniel Muñoz y el propio García. Siete cuerpos en el asfalto, nueve segundos de caos. El impacto dejó a Piqueras con el fémur partido y a Ferrández bajo investigación.

El equipo médico corrió antes que los mecánicos. La organización recortó la carrera a 10 vueltas y dejó el campeonato mundial en manos de Manuel González, quien terminó quinto y se puso el liderato como quien se pone una chaqueta en día de tormenta. Senna Agius se llevó la victoria, pero la foto que quedará en la retina es la de las motos amontonadas contra el muro de contención, como juguetes rotos tras una discusión.

David Alonso, que partía 17º, logró remontar hasta la cuarta plaza tras el reinicio. El gesto de su box fue un aplauso seco, el de quien sabe que el margen entre el heroísmo y el hospital mide dos milímetros de asfalto. La próxima cita será en Jerez, a finales de abril, sin calendario de Qatar que distraiga la mirada. La temporada apenas empieza y la Moto2 ya tiene su episodio para recordar que aquí no hay segundas oportunidades: solo cicatrices y cronómetros.