Zambia aterriza en buenos aires para medir al campeón: el viaje de 15.000 km que nadie quiere que termine
La delegación de Zambia pisó ayer Ezeiza con las medias bajadas y la ilusión desbordada: en 48 horas jugará contra argentina en La Bombonera, el último examen antes de que Lionel Scaloni cierre la lista preliminar para el Mundial de 2026. Para los africanos, el partido es un boleto de lotería que vence este martes a las 20.15.
El viaje comenzó en Lusaka, dio vueltas por Addis Abeba, Entebbe y San Pablo, y terminó con los 25 futbolistas mirando el cielo gris del Río de la Plata como quien contempla un milagro. Llevan siete meses sin ganar, el puesto 91 del ranking FIFA y una sola estrella que les da oxígeno: la Copa África que levantaron en 2012. Ahora, un amistoso contra la campeona del mundo les sirve de anestesia colectiva.
El 200 % que pide mutandwa y la cuenta regresiva de scaloni
Kingstone Mutandwa, delantero del SV Ried austríaco, resumió el plan en una frase que suena a desafío y súplica: «Tendremos que dar un 200 por ciento». Lo dijo en el predio de Boca, donde ayer Zambia probó césped y se sacó la sed de selfies. «argentina no corre —matizó—, pero tiene jugadores enormes». La observación cayó como una piedra en el vestuario: saben que el rival puede liquidar el encuentro con dos toques.
Chanka Zimba, escocés de adopción y padre zambiano, confesó que su nombre en la convocatoria fue «el mensaje más largo que recibí en WhatsApp este año». El delantero del Inverness Caledonian Thistle bajó la voz: «Quiero ser parte de este partido. Obviamente sabemos que hay un gran jugador en su equipo». No lo nombró, pero todos entendieron la alusión a Messi. La frase quedó flotando como un deseo secreto.
George Lwandamina, técnico interino que acumula aeropuertos y pizarrón, habló de relojes biológicos: «Es importante que nos acostumbremos lo antes posible». La diferencia horaria entre Lusaka y Buenos Aires es de cinco horas, pero la distancia real se mide en kilómetros y en pesos: el gobierno zambiano apenas cubre la mitad del costo del viaje; la otra la pagó una empresa de apuestas que estampó su logo en la manga de la camiseta.

La última pieza del rompecabezas de scaloni y el debut que zambia nunca olvidará
Para argentina, el partido es un ensayo general antes del 11 de mayo, fecha límite para entregar la nómina preliminar de entre 35 y 55 jugadores al Mundial. Scaloni ya tiene el 80 % del equipo en la cabeza, pero quiere ver si Lautaro Martínez aguanta 90 minutos tras el esguince o si Enzo Fernández puede ejercer de líbero ante un rival que no especulará. La Bombonera, vendida out hace semanas, será un termómetro de humo y expectativa.
Zambia, en cambio, jugará su partido internacional número 537 y el primero contra un campeón del mundo. El historial incluye 25 derrotas consecutivas contra rivales europeos y sudamericanos, pero también la medalla olímpica que ganó en Moscú 1980, cuando muchos boicotearon. El pasado les da alas; el presente, una cuenta bancaria que apenas alcanza para pagar los pernoctes.
El martes, cuando el árbitro chilense Cristián Garay pite el arranque, Zambia no estará sola: 25 familias verán el partido por la señal estatal ZNBC, y en las calles de Lusaka ya se venden camisetas truchas con el número 10 y el apellido «Daka», el goleador que juega en Leicester y que llegó a Buenos Aires con una mochila llena de caramelos para repartir en el hotel. El resultado importa, claro, pero lo que permanece es la foto: once zambianos en La Bombonera, plantados frente a la campeona, dispuestos a demostrar que el fútbol también es un acto de fe. La postal vale más que tres puntos; es la prueba de que, a veces, perder puede ser la victoria más grande de una vida.
