Detenido por 14ª vez tras morder a policías y médicos en cantabria

La Guardia Civil volvió a esposarle en Santa Cruz de Bezana. Mismo individuo, misma escena: forcejeando contra coches de alta gama, luego contra los agentes, luego contra los sanitarios. El vecino de Astillero, 39 años, suma ya catorce arrestos. El último costó varios mordiscos y una fractura de dignidad institucional.

El ritual comenzó en el aparcamiento de un bar

Un testigo alertó el jueves: alguien manipulaba cerraduras bajo la luz fría de los faroles. Cuatro patrullas acudieron y lo encontraron arrodillado junto a un BMW, ganzo en mano, como quien reza a la propiedad ajena. La orden de «al suelo» se la saltó a la torera. Se resistió, gritó, mordió. Primera sangre: dos guardias con rasguños en antebrazos.

La herida que ya traía en una mano le sirvió de pasaporte hospitalario. Allí repitió el guión: en la sala de urgencias intentó clavar los dientes en un celador y en una enfermera. Tuvieron que inmovilizarlo entre cinco. Mientras, insultos a los médicos, amenazas de muerte a los policías. El olor a alcohol y sudor mezclado con desinfectante quedó grabado en la memoria del personal.

El juzgado le conoce de memoria

El juzgado le conoce de memoria

El sábado pasó a disposición judicial. El juez de guardia le impuso prisión provisional sin fianza por un combo de delitos: tentativa de robo de vehículo, atentado, desobediencia grave y lesiones. El letrado que le asignaron apenas cruzó dos frases antes de que su cliente escupiera contra la perspex del cuarto de visitas.

Los vecinos de Astillero ya le apodan «el eterno retorno». Lleva dos décadas sumando causas: hurtos, peleas, destrozos y ahora mordiscos. Entre condena y condena apenas ha pisido la calle 28 meses en los últimos diez años. El sistema penal le devuelve a la libertad, él vuelve a la carga, y el círculo se cierra otra vez.

La Guardia Civil redacta el atestado con voz cansada: «Reincidencia absoluta». La cifra habla por sí sola: 14 detenciones, 32 antecedentes, una ficha policial que ya no cabe en una sola hoja. Mientras, los agentes se hacen la prueba del tétanos y los hospitales revisan protocolos de seguridad. Cantabria entera pregunta cuántas vueltas más dará este carrusel antes de saltar por los aires.