Dispara dentro del baño y deja un cadáver: la escuela argentina que despertó en una pesadilla
Las 7.10 de la mañana en San Cristóbal. El timbre aún no había sonado y los alumnos del Mariano Moreno esperaban en el patio, entre bostezos y mates. De pronto, un estallido. No fue un matafuegos, como pensaron algunos. Fue el primer disparo. Dentro del baño, Ian Cabrera, 13 años, recibió el proyectil que le abrió un boquete en el pecho. Al lado, con una escopeta calibre 12 en la mano, estaba su compañero de 15. Uno de los porteros logró reducirlo. Ian quedó tendido en un charco que crecía rápido. Murió antes de que llegara la ambulancia.
La Policía encontró dos vainas servidas, una canana con cartuchos 12/70 UAB, perdigones desperdigados y la mochila del atacante dentro del baño. En la vereda, la escopeta ya sin munición. Rastros de pólvora en las manos del adolescente. Test positivo de dermotest. Todo en diez minutos que la directora jamás olvidará.
“Vi cómo le apuntaba al pecho y disparaba”
Fernanda, alumna de quinto, habló en vivo con Infobae. Contó que vio salir a dos chicos del baño: «Uno se agarraba el hombro. Se dio vuelta y el otro le apuntó al pecho. Cayó de golpe». Ella corrió hacia la sala de profesores. Allí los docentes estaban en el suelo. «Yo no quería tirarme. Me metí entre la pared y un armario». La secretaria la abrazó mientras ella temblaba. «No me lo puedo sacar de la cabeza», repite.
El atacante, identificado como G.C., iba rumbo a la sala de profesores cuando el portero Juan Carlos Toledo se le lanzó encima. Entre dos conserjes lo desarmaron. La escuela quedó en silencio roto: ventanas rotas, zapatillas abandonadas, llantos que se mezclaban con las sirenas.

El arma llegó desde una casa sin llave
Los investigadores siguen la pista del armamento. La escopeta es de caño recortado, marca Boito, registrada a nombre del abuelo del atacante. El viejo la denunció robada hace dos años, pero nunca cambió la cerradura de la vivienda. El arma convivía con los videojuegos y los deberes del adolescente. Vecinos dicen que G.C. «andaba callado» y que «se la pasaba en la pieza». Nadie sospechaba que practicaba cargar y descargar en secreto.
El fiscal Leandro Massi lo imputó por homicidio agravado y portación ilegal de arma de guerra. La ley penal juvenil le permite estar detenido cinco años, aunque la víctima ya no tenga edad para contarlo.

San cristóbal, una ciudad que fabrica soja y ahora miedo
Con 22.000 habitantes y la renta del agronegocio, San Cristóbal presume plazas limpias y bares de carne a la parrilla. Ayer colgaron cintas blancas en la vereda del Mariano Moreno. Los alumnos no quieren volver. Los docentes piden custodia policial permanente. El gobernador Maximiliano Pullaro prometió «protocolos» y detectores de armas, pero la comunidad ya sabe que la próxima bala puede llegar antes que cualquier política.
El cementerio local agendó un entierro temprano. Ian Cabrera será despedido con camiseta de Newell's y una caja de cromos de Messi que le regalaron en su último cumpleaños. Su madre no deja de repetir: «Me dijo que iba a aprender a tocar la guitarra este año». La escopeta se llevó la melodía entera.
