Dispara en el patio del colegio y deja a un chico de 13 años sin vida en san cristóbal

Una escopeta escondida en una funda de guitarra rompió el lunes a la mañana la rutina de la Escuela Normal Mariano Moreno N°40 de San Cristóbal. El autor del tiroteo, un alumno de 15 años, apretó el gatillo entre cuatro y cinco veces cuando sus compañeros formaban fila para el izamiento de la bandera. Un chico de 13 años cayó muerto en el acto. Dos adolescentes más quedaron heridos por perdigones; uno de ellos está grave.

La escena que nadie pudo evitar

La Policía cree que el atacante planeó el ataque minuciosamente: eligió la hora del acto cívico, cuando todo el colegio se concentra en el patio interno, y camufló el arma entre los estuches de instrumentos que muchos estudiantes llevan para la clase de música. El primer disparo sorprendió a los presentes; los siguientes sembraron el pánico. Un auxiliar logró reducir al chico y arrebatarle la escopeta, pero ya era tarde.

El resto del alumnado intentó escapar por los portones laterales. Seis menores resultaron lesionados en la estampida y fueron atendidos en la clínica local. Los dos más graves fueron trasladados por aire al Hospital Regional de Rafaela, a 100 km.

La edad que lo protege del castigo

La edad que lo protege del castigo

Pablo Cococcioni, ministro de Seguridad santafesino, confirmó lo que muchos pades temían: el presunto homicida quedará fuera del alcance del Código Penal. La reforma que bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años se publicó en febrero, pero aún no entró en vigor. Mientras tanto, el adolescente de 15 años es «no punible». Su futuro inmediato pasa por el Instituto de Menores, no por un tribunal penal.

La fiscalía abrió una causa por homicidio calificado e intentos de homicidio, pero el expediente quedará suspendido hasta que la nueva ley se aplique o hasta que el acusado cumpla los 16. «La sensación de impunidad es brutal», admitió una investigadora que participa en la pericia balística.

¿Y ahora qué?

Santa Fe decretó dos días de duelo y suspendió clases en todos los niveles. La Gobernación prometió «acompañar» a las familias, pero no anunció medidas concretas de control de armas en las escuelas. Desde el Ministerio de Seguridad nacional calificaron el hecho de «aislado», aunque en lo que va del año ya se han incautado tres armas de fuego dentro de establecimientos educativos de la provincia.

La comunidad de San Cristóbal, asolada por el narcotráfico y la pobreza, teme que la violación de la barrera escolar sea el prólogo de una espiral que nadie sabe frenar. «Perdimos a un compañero, y el que disparó sigue vivo, protegido por un artilugio legal», resume una alumna de tercer año. La frase resume el desconcierto que recorre los pasillos vacíos de la escuela que ya no es refugio.