Doroteo y la trabajadora del congreso: un resguardo policial bajo sospecha
Las imágenes filtradas por Cuarto Poder han desatado una tormenta política. El congresista Raúl Doroteo Carbajo se encuentra en el centro de una investigación por presuntas irregularidades en el uso de su resguardo policial, un privilegio otorgado para garantizar su seguridad.
Un traslado silencioso y problemático
El reportaje revela un patrón alarmante: el agente de la Policía Nacional del Perú (PNP) asignado a Doroteo, identificado como Gregorio Calampa Coronado, habría actuado como chofer personal de Grecia Marina Dávila Albítres, una trabajadora del Congreso con vínculos laborales y familiares estrechos con el legislador. Las fotografías muestran a Dávila desplazándose en la camioneta de propiedad de Doroteo, acompañada por el agente, en situaciones que claramente exceden el ámbito de la protección oficial.
Lo más preocupante es la descripción del agente: en avanzado estado de gestación, dedicando tiempo a tareas cotidianas – arreglarse, coordinar actividades – mientras la custodia estatal asegura su traslado. Un escenario que, según expertos, plantea serias dudas sobre la legalidad y el uso adecuado de los recursos públicos.

Vínculos laborales y ascensos sospechosos
La investigación de Cuarto Poder no se limita a los hechos. Se documenta la trayectoria profesional de Grecia Dávila, quien ocupó cargos clave en la Oficina de Enlace del Parlamento y, posteriormente, en la comisión que presidió Doroteo hasta noviembre de 2025. Su ascenso en el Congreso, con incrementos salariales y promociones, se correlaciona directamente con su cercanía al congresista, generando sospechas sobre posibles influencias y favorecimientos.
La hermana de Dávila, Claudia Selene Dávila Albítres de Arteaga, también ingresó al Congreso y experimentó aumentos en su remuneración, a pesar de no poseer títulos académicos reconocidos por la SUNEDU. Además, los padres de ambas, según los reportes, participaron como invitados en un foro nacional sobre desastres naturales, lo que agrava aún más las sospechas sobre una red de relaciones y beneficios inmerecidos.

La policía nacional defiende su protocolo, pero la crítica es férrea
De acuerdo con los lineamientos de la Policía Nacional del Perú, la seguridad de los congresistas es un servicio personal e intransferible. Sin embargo, José Cevasco, exoficial Mayor del Congreso, argumenta que el caso de Doroteo representa un “abuso de poder”, señalando la posibilidad de presiones sobre los agentes y la vulneración de las directivas. “En principio es un abuso de poder. Los miembros de la Policía Nacional están sujetos a presiones y algunos contravienen las directivas y normas”.
Doroteo ha negado cualquier tipo de vínculo personal con Dávila, limitándose a afirmar que existe “solo un nexo laboral”. Pero la evidencia fotográfica, sumada a la investigación de Cuarto Poder, arroja serias dudas sobre su versión. La situación genera un alerta en el Congreso, donde se investigan posibles irregularidades en el uso de recursos públicos.
La investigación continúa abierta, pero lo que es innegable es que el caso de Raúl Doroteo Carbajo y Grecia Marina Dávila Albítres ha expuesto una grieta en la integridad institucional, poniendo en entredicho el uso del resguardo policial y la transparencia en el funcionamiento del Congreso. La cifra de los incrementos salariales de las Dávila, junto con la participación familiar en el foro de desastres, son datos que no pueden ser ignorados.”
