Argentina regala 7.200 m de dólares mientras el mundo viaja a casa ajena
En 2025, mientras el país agonaba por falta de divisas, 18,8 millones de argentinos sacaron pasajes al exterior y dejaron escapar 12.072 millones de dólares. Solo entraron 4.852 millones por los visitantes que sí quieren conocer Buenos Aires, Mendoza o Bariloche. El agujero: 7.221 millones, equivalente al 40 % de los vencimientos de deuda que el Gobierno debe afrontar este año.
La fuga disfrazada de valija
El rostro del “turismo emisivo” es una azafata que reparte boarding passes en Ezeiza y una familia que cruza el charco para aprovechar el cambio blue. El del “turismo receptivo” es un hostelero de Palermo que cobra en pesos y un guía de glaciares que factura en billetes verdes. La ecuación se rompió: por cada dólar que entra, se van 2,5. El Indec no registra un desequilibrio semejante desde que existe la serie, en 1994.
La sangría superó el récord de 2017 (-6.008 M) y pulverizó cualquier intento de contención. El Banco Central cierra los días con 33.000 millones de reservas brutas, pero el turismo ya nos costó 52.192 millones en 31 años. Es decir: se fugó, solo por viajar, un pozo mayor al colchón que supuestamente defiende el Presidente.

El mito del dólar turismo
Los economistas de gabinete sueñan con “subir la balanza” y el ministro de Turismo promete “potenciar la llegada de brasileños y europeos”. Lo que omiten es que, incluso cuando el país brillaba en Lonely Planet, la cuenta nunca cerró. Solo cuatro años —2006, 2007, 2008 y 2010— terminaron en verde, y el superávit más alto fue de 390 millones, una gota en el océano de la vorágine emisiva.
El problema no es la falta de marketing: es la asfixia cambiaria que convierte a cualquier pasaje en un refugio de valor. Cuando el oficial cotiza a mitad del paralelo, viajar se vuelve el negocio más redituable: comprás barato afuera, regalás caro adentro. El “dólar turista” terminó siendo un incentivo perverso: cada vez que un argentino pisa un aeropuerto extranjero, el país pierde 640 dólares de promedio, según el Indec.

El precio de la deuda que no se nombra
Con los 7.221 millones que se fugaron en 2025, Argentina podría haber cancelado casi la totalidad de los bonos en manos de privados que vencen este año. En vez de eso, el Tesoro deberá salir a negociar, postergar o emitir. La deuda turística, esa que no figura en los prospectos, ya es la cuarta partida de la balanza de servicios en rojo, detrás de los intereses de la deuda, los dividendos y los gastos de importación.
Mientras tanto, la línea aérea extranjera que más crece en Ezeiza no es otra que latam, que transporta pasajeros argentinos hacia Miami o Madrid con tarifas en pesos que parecen baratas… hasta que uno mira el cierre de la cuenta de capitales. La próxima vez que un ministro alabe la “recuperación del turismo”, será prudente recordarle que la valija de los argentinos ya pesa más que la deuda.
