Arriazu filtra el plan que prepara milei para 2026: dólares 'por las orejas' si se aguanta la embestida

Ricardo Arriazu, el economista que desayuna con el Presidente, ya no habla de ajuste: habla de fiesta. Dólares 'por las orejas', empleo que vuelve desde el interior y una Argentina que podría crecer 6 % el año próximo si logra atravesar el verano sin estrellarse contra 'la calesita' de la tentación devaluatoria. La frase que repite como mantra ante los inversores: 'Ganarle al que apuesta contra el peso fue la condición de entrada; ahora viene el premio'.

La consigna que circula en la city: no comprar dólares

En los pasillos del Latam Economic Forum nadie pide slides. Pide la grabación del desayuno de Arriazu en la Fundación del Tucumán. Allí, el asesor que más influye en Milei destruyó la liturgia del dólar: 'Toda la palabra confianza se resume en: compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina'. Y lanzó la cifra que hoy se convierte en orden de trading: desde que se levantó el cepo en abril, la gente compró USD 31.000 millones. 'Si ese ejército se da vuelta, no hay FMI que alcance'.

El mensaje es brutalmente simple. El riesgo país se duplicó con las bandas cambiarias que él mismo cuestionó en 2024. La inflación fue 31 % cuando él preveía 18 %. 'El crawl del 1 % fue un experimento que terminó en un accidente', admitió. Por eso ahora la consigna es otra: que el carry trade del peso le gane al carry trade del dólar. La tasa de Leliq en 40 % anual contra un dólar planchado a $1.390 es el anzuelo. 'El que compró a 1.500 y ve hoy 1.390 sintió el latigazo. La próxima vez lo va a pensar dos veces'.

El mapa del dolor: empleo que se muere en el conurbano y nace en el interior

El mapa del dolor: empleo que se muere en el conurbano y nace en el interior

La contracara de la fiesta se ve desde el Puente Pueyrredón. Arriazu proyecta que la destrucción de empleo se concentrará en el Gran Buenos Aires durante 18 meses. 'La industria que creció al amparo del proteccionismo está al lado del centro de consumo, no al lado de las ventajas comparativas', graficó. El cálculo que maneja el equipo económico es demoledor: cada puesto que se pierde en la planta de un suburbio industrial tardará 36 meses en reaparecer en algún cluster agroindustrial de Córdoba, Santa Fe o Mendoza. 'La destrucción es más rápida que la creación, y la creación está toda en la periferia'.

El dato que usan en la Casa Rosada para justificar el ajuste: el índice de confianza de Di Tella subió 12 puntos en las provincias y bajó 8 en el área metropolitana. 'Esa brecha es el termómetro del ajuste sectorial que viene', anticipó. El problema es que el votante que pierde el empleo está a 20 km de Casa de Gobierno, no a 200. Y el voto no se cuenta en soja ni en litio.

La apuesta final: 2026 como 1991, pero sin cavallo

La apuesta final: 2026 como 1991, pero sin cavallo

Arriazu cerró con la comparación que más irrita a los veterans del '90: 'Los planetas se alinean como en 1991, pero esta vez el ancla no es un tipo de cambio fijo, es un tipo de cambio flotante que la gente no quiere tocar'. La diferencia es que en 1991 el país tenía reservas negativas y hoy arranca con USD 28.000 millones. La similitud: ambos planes necesitan que el ciudadano medio crea que 'esta vez es distinto'.

La última diapositiva que mostró fue una tabla de tasas de retorno ajustadas por riesgo. Argentina aparece en el puesto 24 entre 26 países emergentes. 'Subimos cinco puestos si logramos que el riesgo país baje de 600 a 400 puntos básicos. Ahí entran los dólares que faltan para que 2026 no sea solo un buen año, sino el año'.

El mensaje que llevaron los banqueros: el Presidente no necesita que lo quieran, necesita que le tengan miedo al dólar. Porque si el temor cambia de bando, la historia de la 'calesita' terminó. Y si no, el 2026 prometido se convierte en el 1989 que todos temen.