Así salvó ypf a argentina de una condena de 18.000 millones de dólares
Horacio Marín respira al fin. El presidente de YPF acaba de zafar a la Argentina de una sentencia que hubiera sido letal: 18.000 millones de dólares por la expropiación de 2012. La cifra superaba el monto de las reservas del Banco Central. El abogado que lo recibió en su primer día fue claro: si perdíamos, YPF dejaba de existir.
El juicio que estuvo a punto de hundir a la petrolera
La batalla comenzó cuando Cristina Fernández de Kirchner nacionalizó el 51% de las acciones de la compañía. Dos demandas se abrieron en Nueva York. En la primera, los fondos Burford y Eton Park pedían 16.000 millones más intereses. La segunda, similar, venía por el mismo camino. La Corte de Apelaciones de Manhattan anuló ambas sentencias en los últimos meses. Marín lo resume así: «Fue un milagro jurídico y político».
El milagro tiene nombres propios: la procuradora María Ibarzábal Murphy, el canciller Pablo Quirno y el ministro Luis Caputo. Todos, según Marín, apostaron contra el pronóstico de los propios abogados, que daban 10% de chances de victoria. «Nos prepararon para perder», confiesa. La estrategia fue desmontar la idea de que YPF y el Estado son la misma entidad. Lo lograron. El argumento cayó por su propio peso.

Milei, el mameluco y la grieta energética
El gesto de Javier Milei poniéndose el overol beige de los operarios en la planta de Vaca Muerta desató una catarata de memes y críticas. Axel Kicillof lo tildó de «opereta». Marín estalla: «La gente de YPF llora de orgullo cuando ve al Presidente vestido como ellos». Y va más allá: «Ese traje es la mejor campaña de marketing que tuvimos en años. Las empresas extranjeras lo entendieron: si el presidente se pone el overol, es porque acá se trabaja de verdad».
La foto, subraya, llegó a los directorios de Chevron, Shell y Exxon. «En Houston me pidieron el mismo modelo para sus equipos», ironiza.

Vaca muerta, la apuesta que puede duplicar las exportaciones
El 45.000 millones de dólares que podría ingresar por exportaciones en 2032 es la cifra que repite Marín como un mantra. Hoy el campo liquida 35.000 millones. La diferencia, dice, está en el gas natural licuado que comenzará a salir desde Bahía Blanca en 2027. «No es un deseo. Los barcos ya están en astilleros y los contratos firmados», asegura.
La producción de crudo cayó de 540.000 a 280.000 barriles diarios entre 2011 y 2021. Ahora repunta y roza los 350.000. «No fue magia. Fondevila y sus equipos perforaron 800 pozos en un año. Eso es más que en la última década junta», sentencia. La clave: precios internacionales, dólar libre y reglas que no cambian cada seis meses.
La entrevista termina y Marín se ajusta el overol. «Este traje es el nuevo uniforme de la Argentina que sale del pozo», dice antes de subirse a la camioneta que lo lleva a otro yacimiento. No hay preguntas. Solo el ruido de los motores diesel que, por primera vez en años, suenan a futuro.