El bcra compra dólares hace 57 días seguidos y ya acumula el 42% de su meta anual
La Argentina despierta
con un Banco Central que no para de acumular divisas. 57 ruedas consecutivas en verde. El lunes sumó 208 millones de dólares más y el contador ya trepa a 4.245 millones en lo que va del año. Es la racha más larga desde 2007, cuando el mundo financiero todavía no se había desangrado con la crisis de Wall Street.La máquina de comprar sin freno
El mecanismo es tan sencillo como arriesgado: el BCRA emite pesos para comprar dólares y el Tesoro retira esa liquidez vendiendo deuda en el mercado local. Un ida y vuelta que mantiene la base monetaria bajo control, pero que huele a pólvora. El objetivo oficial para 2026 oscila entre 10.000 y 17.000 millones de dólares. Hoy, a menos de cuatro meses, ya se palpó el 42% de la cifra mínima. La pregunta que nadie se atreve a formular en voz alta: ¿qué pasa si la demanda de pesos se dispara?
Santiago Bausili, presidente del BCRA, repite el mantra: la velocidad de acumulación depende del apetito por moneda local y del flujo de divisas. Traducción: si los exportadores agropecuarios —ahora en plena cosecha— siguen liquidando al ritmo actual, el Central puede seguir sumando. Pero un solo día de sequía política o un faltante de confianza pueden voltear la mesa. Las reservas brutas cerraron ayer en 43.381 millones, 331 millones menos que el viernes. La sangría se explica por el pago de deuda externa (180 millones) y los movimientos de fin de mes. Aún así, el nivel sigue siendo el más alto desde 2020.

El dólar se mueve dentro de la jaula
Mientras tanto, el tipo de cambio oficial avanzó 15,50 pesos este lunes y cerró en 1.398. Parece mucho, pero la cotización se mantiene 255 pesos por debajo del techo de la banda de flotación (1.653,70). Ese espacio le da oxígeno al BCRA para seguir comprando sin que el dólar se dispare. En lo que va del año, el peso se apreció 3,9% contra la divisa. La contradicción: más reservas, pero menos pesos en el bolsillo de la gente.
La otra pata del ingreso de dólares es la deuda. Después de las elecciones legislativas de octubre, empresas y provincias colocaron bonos y obligaciones negociables por más de 11.000 millones. Un torrente que, paradójicamente, alimenta las reservas del Central pero también aumenta el riesgo sobre el balance del país. La lógica del mercado: hoy se festeja la caja, mañana se reclama el vencimiento.
El escenario se parece a una ruleta que gira cada vez más rápido. La cosecha gruesa está en su pico; el Tesoro ya pidió dólares al BCRA para pagar deuda; y la emisión de pesos crece sin que los instrumentos de absorción tradicionales parezcan suficientes. El BCRA acumula, pero también apuesta. El próximo capítulo dependerá de cuánto dure la confianza de los que miran desde afuera.
