El crédito se dispara al 12% del pib, pero la mora familiar ya roza el 11%

La Argentina acaba de duplicar el financiamiento al sector privado en apenas dos años, pero el entusiasmo dura lo que tarda un cliente en dejar de pagar. El stock de préstamos trepó del 5% al 12% del PIB bajo la gestión de Javier Milei, según celebró Javier Bolzico, titular de ADEBA. La cifra suena a victoria hasta que se descubre que la morosidad de los hogares ya azota el 10,6%, su récord en dos décadas.

La fiesta del crédito tiene fecha de vencimiento

El salto del 5 al 12% no es un milagro monetario: simplemente el sistema se reacomodó tras el desastre de 2023, cuando el agro vendió, el Banco Central soltó reservas y los bancos, ante la falta de alternativas en dólares, volcaron pesos a tasas que parecían negativas en términos reales. El problema es que la fiesta se cortó de golpe. En febrero, las tarjetas cayeron 2,8% en términos reales y los préstamos personales se hundieron 1,6%. Solo el segmento hipotecario se salvó con un tímido 4%.

Mientras tanto, la tasa nominal promedio para un préstamo personal se estacionó en el 69% anual. Con salarios que apenas repiten el índice de precios, el escenario es perfecto para la mora. La irregularidad familiar pasó del 2,67% en enero de 2025 al 10,6% doce meses después. Las tarjetas ya marcan 11% de impagos y los personales, 13,2%. Hasta los créditos prendarios, que tienen un auto como garantía, tocaron 6,3%.

El fantasma de los noventa acecha en los rankings

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Bolzico exhibe el 12% como un trofeo, pero la historia estira la mirada: en los noventa el ratio llegó al 24% del PIB. Chile hoy roza el 103% y Brasil el 76%. Uruguay, México, Colombia, Ecuador y Paraguay duplican o triplican nuestros números. La distancia no es un gap: es un abismo. El Gobierno sueña con