El fisco le debe a las exportadoras $100.000 m y se hace el sordo
El silencio de la caja oficial empieza a ser ensordecedor. Hace 60 días que el Estado no devuelve un solo peso del IVA a quienes venden al exterior. Las empresas ya no envían mails: preparan un escrache en el Ministerio de Economía la semana que viene.
La cuenta regresiva que nadie quiere mirar
Febrero cerró con cero en la línea de devoluciones. Ni un solo reintegro. Ni siquiera uno simbólico para que la foto de ARCA no duela tanto. El año pasado, en el mismo mes, había al menos $50.000 millones girados. Este año, la planilla oficial parece una hoja en blanco: la misma que ahora usan los contadores para calcular cuánto les cuesta financiar al Tesoro sin haberlo invitado.
La cifra habla por sí sola: la recaudación por IVA creció 28,4 % nominal, pero la aduana perdió 16,1 % en términos reales. El agujero lo están tapando con el dinero que le pertenece a quienes generan dólares. Un CEO de una cerealera lo graficó con una metáfora cruda: «Es como si tu casero te pidiera que le pagues el alquiler de abril con la devolución de tu depósito de marzo».
En los despachos de Puerto Madero ya no se habla de «demora administrativa». Se habla de default técnico. Y la sensación se profundiza cuando se abre el Excel de ARCA: la columna «devoluciones pendientes» suma, según la COPAL, más de $100.000 millones. Lo que nadie cuenta es que ese número crece cada día que pasa sin respuesta oficial.

El truco de la tesorería que todos conocen
El procedimiento tiene dos pasos. Primero, ARCA autoriza; después, la Tesorería decide si hay plata. El problema es que la segunda parte se volvió un cajón sin fondo. «La autorización llega por mail, pero el crédito nunca llega a la cuenta», se queja un exportador de limones de Tucumán que lleva 75 días esperando. La solución que barajan los estudios es vender el saldo a favor a un tercero con descuento. «Es un pagaré del propio Estado, pero al 85 % de su valor», resume Martín Caranta en Lisicki Litvin & Abelovich.
La jugura no es gratis. El costo financiero que asumen las firmas ronda el 4 % mensual. Y ese sobrecosto se traslada al precio FOB. Argentina ya es el país del G20 que más demora en devolver impuestos a sus exportadores: 194 días de promedio, según el Banco Mundial. La factura final la pagan las economías regionales, que ven cómo se les escurre la rentabilidad entre los dedos.

La bronca que sube por la avenida 9 de julio
El 1° de abril, las cámaras deberían haber celebrado el Día del Trabajador de la Industria Frutihortícola. En vez de eso, van a movilizarse al Ministerio de Economía con una pancarta que resume el malestar: «Caputo, devolvé lo que es nuestro». El ministro prometió «exportadores felices» en cada discurso de campaña. Hoy los exportadores están que trinan.
La ironía es dolorosa. El Gobierno que bajó retenciones para «alinear precios» ahora usa el IVA como retención encubierta. Y lo hace en un momento en que las reservas netas del BCRA están por debajo de los u$s 8.000 millones. Cada dólar que no vuelve a la Argentina es un dólar que el fisco necesita para no tocar el cepo.
Guillermo Michel, exdirector de Aduanas, hace la cuenta: «Las provincias perdieron $1 billón en coparticipación por la caída real de la recaudación. Y ahora ven que el fisco les quita otro $100.000 millones que podrían ser transferencias automáticas». La pelea no es solo entre empresa y Estado; es entre Nación y provincias. Y en el medio, el productor de maní de Córdoba que todavía no sabe si puede sembrar el lote del año que viene.
La próxima semana, cuando las cámaras presenten el reclamo formal, el Gobierno tiene dos opciones: sacar un bono como el que usó el año pasado para blanquear la deuda previsional, o seguir mirando para otro lado. La primera le costará spread; la segunda, confianza. Y sin confianza, no hay exportación que aguante. La frase que repetirán los CEO en el hall de Economía es contundente: «Si no devuelven, no vendemos». El país que necesita dólares empieza a escuchar ese eco. Y retumba.
